Gran expectativa existe respecto a quiénes serán los/las afortunados/as que se ganarán este año el Oscar. Pronto todos/sabremos la respuesta. American Beauty, en la que Sam Mendes debuta como director de cine, se menciona como la que más estatuillas obtendrá.
La película, en la que Kevin Spacey y Annette Bening tienen una actuación magistral, es una sátira a la sociedad americana, cuyos talones de Aquiles muestra crudamente. Pero, para quienes pudieran pensar que esta retrata solamente a la familia y sociedad de la primera potencia mundial, permítanme decirles que si dejan de tapar el sol con la mano, estoy segura que todos/as encajamos en alguna forma en más de una de las situaciones o críticas presentes en el film: Consumismo, vida agitada, disconformidad, búsqueda de la felicidad en las cosas materiales, falta de comunicación, necesidad de aceptación social, utilización de "caretas" para sobrevivir, yoismo, desánimo, confusión del ser con el tener....
En American Beauty (Belleza Americana), el tema de la incomunicación se hace patente en diversos escenarios: familiar y laboral, principalmente. Entre los miembros de la familia se pueden apreciar distintas tácticas para evadir el diálogo, tales como dejarse hipnotizar por la "caja idiota" y frente a la pantalla cada persona se aisla en sus pensamientos. O quizás hablar sobre temas banales o perder el control y dar por concluido el diálogo de sobremesa. Esto indica que muchas veces es una patraña lo de la familia "ideal" o "unida". Son como extraños, sencillamente son gente que reside bajo un mismo techo.
American Beauty es como una Caja de Pandora. Desenmascara la sociedad en toda su podredumbre. Es la denuncia de la forma en que la sociedad está atrapada en una telaraña de situaciones que la colocan en peligro de su autodestrucción. De la manera en que la gente cae presa de la drogadicción, las prácticas sexuales premaritales, la fornicación, adulterio, amor al dinero al poder, a la fama. Los tentáculos que subyugan a personas de todas las esferas.
Es también una historia de sueños rotos, de autoengaños de ponerse caretas y dejar que la corriente lo transporte a la deriva. De valentía temporal y cobardía, de una sociedad malsana y en decadencia, putrefacta. De vivir en base al qué dirán, de frustraciones, de expectativas fallidas, de pantalla social, de inseguridades, de búsqueda de identidad en los adolescentes.
Sale a relucir la necesidad insatisfecha de aceptación del individuo a nivel del hogar, de sus iguales, en el campo laboral, en la sociedad en pleno. La búsqueda de la felicidad.
Habla de reglas, ¿quién las inventa? ¿quién las cumple?
La película ofrece también un pantallazo acerca de maneras en que la gente se resiste al paso de los años, sobre todo cuando llegan a la edad madura y se quieren estacionar en algunas etapas de su vida o inclusive presentan formas de conducta regresiva.
En conclusión, American Beauty, es un relato del endiosamiento del poder, dinero, fama, sexo. Pone de relieve el trastocamiento de los valores. También es un cuadro patético del miedo a la soledad, la inseguridad que agobia a la gente en un mundo materialista y en el que cada uno galopa sin saber a ciencia cierta a donde, porque las reglas de la convivencia son cambiadas sobre la marcha y sin aviso previo. Es un grito desesperado, un llamado de atención que no debe ser desoído. La gran lección es que al final hay que quitarse las máscaras y la vida le pasa al individuo facturas.