Los curiosos amigos de la secundaria East Great Falls High están de vuelta... y Stifler también. Jim, el personaje clave de "American Pie" y su ninfómana prometida tienen una inusual y comprometedora cena de compromiso y el papá de Jim (Eugene Levy), siempre en el momento preciso para socorrer al pervertido de su retoño. Jim y Michelle están a punto de casarse, y el desastre estará presente durante los preparativos de la boda.
La primera parte de esta serie es cómica, pero no para "morirse de risa". Su secuela tampoco, así que era de esperarse que la conclusión tuviese un poco de ambas y de pronto tuviera un argumento tan flojo que extrajera lo peor de los chistes de ambas partes y algunas secuencias olvidables.
Lo cierto es que Sean William Scott en el rol de Stifler es el maestro. William Scott domina esa asquerosa personalidad y es quien le da el aire al filme de Jesse Dylan. El resto del elenco, pues nada relevante, salvo por "la mamá de Stifler". Espere más de lo mismo y menos de lo esperado con esta tercera parte, aunque me quito el sombrero con el Eugene Levy, el papá de Jim, un verdadero ejemplo de responsabilidad y comprensión. (3.4)
Una joven viuda de Nueva Orleans levanta una demanda civil contra una compañía fabricante de armas, a quien responsabiliza de la muerte de su esposo (Dylan McDermont, el abogado de "Los Practicantes"). La parte acusadora (Dustin Hoffman) cree tener elementos para ganar el caso. La defensa contrata a un experto analista de jurados (Gene Hackman) que hará todo lo posible por comprar el voto absolutorio, pero dentro del jurado, uno de ellos (John Cusack) tiene su propia agenda, apoyado por un elemento foráneo que manipula a las partes involucradas en este juicio.
Este filme se concentra en un elemento que generalmente no se toca en los dramas legales: ¿quién tiene los mecanismos para manipular a un jurado de conciencia cuando una de las partes involucradas no puede perder?
Estamos frente a una de esas películas que sin ser necesariamente un drama inteligente, tiene tantas variables que desde que inicia no suelta al espectador. Curiosamente, es la primera vez en que Hackman y Hoffman comparten escenas juntos, y vale la pena saber quién manipula mejor al jurado y quién deja que este importante cuerpo de un proceso haga su trabajo a conciencia (4.3)
Tras naufragar en una isla de la Polinesia olvidada hasta por los perros y conocida tan sólo por el nombre de "La deshabitada", los intrépidos bebés Los Rugrats naufragan en una isa polinesia y se encuentran con la familia de naturistas, los Wild Thornberrys. En la vida salvaje, los Rugrats encuentran una gran aventura y Spike descubre que es mejor ladrar que morder y se da cuenta que Eliza Thornberry le entiende.
Angélica encuentra la horma de su zapato en la angustiada diva en la edad del pavo Debbie Thornberry.
Chuckie intercambia ropa y personalidad con Donnie. Los gemelos come-bichos Phil y Lil se vuelven vegetarianos y Tommy se identifica con Sir Nigel
Thornberry.
Si usted no entiende una sola letra es porque seguramente no le da seguimiento ni a los "Rugrats" ni a los "Wild Thornberrys", dos series infantiles de Nickelodeon que significan mucho para las audiencias más exigentes.
Mientras tanto, déjese llevar por el "feeling" de ambas series o páselas por alto porque hay que ser medio birrioso de estos seriales para entender la dinámica de sus versiones cinematográficas. (3)
Unos 100.000 eufóricos fans ovacionaron al director de "El señor de los anillos," Peter Jackson, en la premiére el lunes en Wellington de la tercera y última parte de la trilogía.
Como un general victorioso al frente de su ejército, Jackson encabezó el desfile de estrellas de "El retorno del rey," por cinco kilómetros a lo largo del centro de la capital de Nueva Zelanda, flanqueado por personajes vestidos con armaduras y montados sobre caballos negros.
Filmada en Nueva Zelanda, hogar de Jackson, "El retorno del rey" es el clímax de la misión de un hobbit, Frodo, en su intento por salvar al mundo al destruir un anillo con poderes mágicos.
J.R.R. Tolkien, autor de "El Hobbit" y la trilogía de "El señor de los anillos," inventó a los hobbits, parecidos a enanos, y otras criaturas que habitan la fantástica Tierra Media.
Los fans lanzaban cintas y confetis a Jackson y su elenco a lo largo del desfile hasta la alfombra roja frente al teatro donde se iba a realizar la presentación.
Muchos admiradores de la trilogía cinematográfica gastaron miles de dólares para llegar a Nueva Zelanda para el estreno.