La pareja real se conoció en diciembre del 2002, a raíz de la tragedia ecológica causada por el naufragio del petrolero Prestige en las costas de Galicia.
El Príncipe visitó las zonas más afectadas por la catástrofe y allí conoció a la periodista, que cubría para TVE la tragedia.
A partir de entonces empezó una amistad que con el tiempo se convirtió en un noviazgo que sólo unas pocas personas -las más próximas al Príncipe - conocían. Por eso la noticia fue una absoluta sorpresa para los españoles.
La presentación oficial de Letizia Ortiz Rocasolano a los Reyes fue hace sólo un mes. Y tanto Don Juan Carlos como Doña Sofía quedaron "encantados con ella", según trascendió hoy.
El rumor de que algo importante sería anunciado muy pronto por la Casa Real había cobrado fuerza en los últimos días. Pero el nombre de "la elegida" se mantenía en la más completa reserva.
Licenciado en Derecho y Ciencias Económicas, y master en Relaciones Internacionales, el heredero español mantuvo varias relaciones sentimentales que llenaron páginas y páginas de la prensa del corazón y generaron encendidos debates sobre la idoneidad de las candidatas.
La más polémica de ellas fue la relación con la modelo noruega Eva Sannum: una mujer de origen humilde y no católica que hizo que varios nobles españoles amenazaran con renunciar a sus títulos si se concretaba una boda.
El Príncipe Felipe venía soportando una fuerte presión de sus súbditos para que contrajera matrimonio. Y más de una vez tuvo que escuchar gritos de "cásate, majo". Esto por la angustia que generaba a los monarquistas la falta de pareja para el heredero del trono y, por ende, de las posibilidades de contar con un príncipe sucesor para mantener la línea monárquica.
En enero de este año, y entrevistado con motivo de su cumpleaños número 35, el Príncipe tuvo que aclarar: "Tengo plena conciencia de cuál es mi responsabilidad frente a la Corona, frente a la sociedad española, frente al pueblo español, y también, por tanto, en lo que afecta al matrimonio".
Agregando que no se casaría por "satisfacer una necesidad institucional", sino el día en que "me sienta enamorado" y en una relación "honesta y profunda", con la que "pueda fundar una familia" y "servir lo mejor posible a España".
Y ese día ha llegado, para dicha de los españoles, que tienen en su monarquía una de las instituciones más prestigiosas y queridas del país.
El argumento de "I took Panama" es la historia de uno de los actos más agresivos contra América Latina que ha tenido Estados Unidos.
¿Tiene algún recuerdo especial de entre tantas representaciones?
Tengo muchas anécdotas, por ejemplo, cuando la obra fue a Panamá y lo que produjo allá.
No recuerdo en qué año fue, pero estaba Torrijos en el poder y cuando fuimos había una campaña tremenda contra la obra en la prensa. La consideraban insultante contra la soberanía panameña.
El teatro estaba rodeado de bomberos, policías, y había más cuerpo secreto en el escenario que actores -para protegernos. Pero al representarse, la obra causó el impacto contrario, porque no era una pieza que reivindicaba la "colombianeidad" en Panamá sino al contrario: contaba la historia de lo que había sucedido.
Aquello fue un fenómeno extraordinario. En primera fila había unos espectadores que levantaban sus muletas. Habían sido protagonistas de los episodios de 1964 y heridos precisamente por las balas estadounidenses.
La gente se subió al escenario a abrazar a los actores; había gritos a Colombia y gritos a Panamá -fue un episodio realmente desbordante, que desbordaba el hecho teatral y pasaba a otra categoría... no sé cual, pero era de un contenido emocional que creo que nunca más en la vida lo he tenido ni lo tendré.
¿Cómo diría usted que se siente el caso de Panamá en la memoria colectiva colombiana?
Yo creo que el desmembramiento de un país siempre es doloroso. Hubo un gran sueño en el nacimiento de la independencia de Colombia que es el sueño bolivariano, el sueño de Simón Bolívar con la Gran Colombia.
Yo hago la siguiente reflexión: ¿qué hubiese sido de nosotros si ese gran país hubiese existido?... la historia habría sido completamente diferente. Y hago a veces comparaciones de este tipo: si imaginamos que la unión estadounidense no se hubiese dado y fuesen 10, 15 o 50 repúblicas... la historia hubiera sido completamente diferente.
En los Estados Unidos de América la guerra civil la ganó el norte, venciendo a los señores latifundistas y esclavistas del sur. En Latinoamérica ocurrió lo contrario. Simón Bolívar ganó la independencia pero políticamente perdió. La última de esas divisiones que disolvieron el sueño fue Panamá y yo pienso que esto es parte de la tragedia de América Latina.