Para la escritora mexicana Ana María Bergua, lo más divertido de escribir es la posibilidad de inventar y vivir un poco adentro de esas invenciones.
Lo más gratificante es "descubrir qué hay en la escritura, jugar con las posibilidades. Los libros también me han dado oportunidad de viajar, eso lo agradezco mucho".

Nos cuenta de sus inicios en la literatura y cómo su padre incidió en ese acercamiento a los libros.
"Mi padre fue el historiador de cine Emilio García Riera, autor de los muchos tomos de la historia del cine mexicano. Mi aventura como lectora, si se puede llamar así, empezó junto al librero de la casa, entre las novelas que leían mis padres, muchos libros de sus amigos --mi papá perteneció al grupo Nuevo Cine en México, y a la generación de Salvador Elizondo, José de la Colina, Augusto Monterroso, Álvaro Mutis, Juan García Ponce, Gabriel García Márquez, Juan Vicente Melo y un largo etcétera--, y también muchas revistas antiguas de cine que me gustaba mucho leer. Leíamos muchas novelas en la casa y después leí todo el 'boom' latinoamericano".

En la literatura empezó cuando tenía más de 30 años, "colaborando en el suplemento cultural del periódico 'Novedades', que ya desapareció. Lo dirigía José de la Colina. Ahí publiqué algunos cuentos, pero en realidad yo me dedicaba al teatro, a la escenografía. Publiqué mi primera novela como a los 32 años".
Acerca de si se está justipreciando la literatura hoy, respondió: "La está devorando un poco la cultura audiovisual, pero pienso que internet está ayudando a difundirla de nuevo. Hay una visión digamos más comercial, respecto de los premios, los autores que todo el mundo conoce, etc., pero también hay mucha curiosidad todavía, lo cual es alentador, publicaciones literarias muy buenas y pequeñas editoriales en todo el mundo que luchan por sobrevivir editando a autores poco conocidos por puro amor a la literatura, para que encuentren a sus lectores, y eso es muy importante. Las universidades cumplen también un gran papel en el reconocimiento de la importancia de la palabra escrita en la poesía, el cuento, el ensayo y la novela. Las universidades cumplen también un gran papel en el reconocimiento de la importancia de la palabra escrita en la poesía, el cuento, el ensayo y la novela.
Otros detalles
Se siente muy contenta por haber tenido el honor de ser jurado de un premio importante como el Rogelio Sinán.
De las propuestas dice que fueron “variadas, distintas, desde las más realistas, de corte político e histórico, a las de tipo fantástico. Al final tuvimos tres o cuatro finalistas muy buenos”.
Es la primera vez que visita Panamá, pero ha leído literatura panameña. En cuanto a la literatura del continente, ella opina que “está muy viva en general”.
La escritura es para ella un goce, toda una aventura. Un proceso exploratorio y de mucha creatividad.
Las universidades cumplen también un gran papel en el reconocimiento de la importancia de la palabra escrita en la poesía, el cuento, el ensayo y la novela.