Variedades

Ana Rosa Orozco ¿o Liú?

Se metió tan de lleno en su papel de Liú y el trabajo de escenógrafa, que dormía, comía y soñaba con ello.


Enamorarse del arte escénico fue fácil para la actriz y cantante guatemalteca Ana Rosa Orozco, quien este año ha hecho llorar a miles de centraomericanos con su actuación magistral, interpretando a Liú, la fiel esclava de Cafat, quien por amor a su amo, un amor imposible, se sacrifica para salvarle la vida. Podrán verla en la ópera Turandot, esta noche en el Teatro Anayansi, desde las siete.

En un espectáculo artístico de tres horas, una vez más Ana rosa estará "ejecutando la formación de toda una vida desde pequeña", nos dice y explica que a los dos años comenzó a aprender ballet, lo que le ha servido para el movimiento escénico. A los ocho años, violín, lo que le ha servido para la lectura e interpretación musical.

 

La pintura, que estudió más tarde, le ha sido de gran utilidad como escenógrafa, y la arquitectura le ha dado muchas luces en sus tareas de diseño de vestuario y escenografía.

Inevitablemente en la familia Orozco, el arte es parte de la dinámica cotidiana. Veamos.

 

El padre toca guitarra, y ella tiene tíos compositores (Efraín Orozco de Colombia es tío abuelo), otro que es compositor y pianista, está también uno que toca bandolina y otro el acordeón.

"Ellos tenían la Orquesta de los Orozco".

Agrega que su madre también tiene un don, ella canta. "Lo suyo es Jazz. Es cantante aficionada y tiene habilidad para la parte visual plástica, lo estético, los colores..."

 

Para hacer el papel de Liú y hacerse cargo de todo lo que es vestuario y escenografía de Turandot, Ana Rosa estuvo casi un año preparando la voz, paisaje, interpretación, detalles de la decoración, la parte escénica. Hubo que estudiar mucho, revisar la historia, la cultura china.

Con la dirección del Maestro Massimo Pezzutti, ella tuvo que coordinar, a fin de que la cerámica, muebles, vestuario del emperador y demás personajes de la ópera estuviera acorde con la época y la línea estética, para que todo fuera lo más parecido al original de Giacomo Puccini, dentro de esta fábula que requirió un largo trabajo.

Disfruta mucho el sumergirse en la parte escénica, los personajes, la historia.

 

"De noche, en las madrugadas, los fines de semanas" estaba en sintonía con la obra y todos los detalles, por insignificantes que cualquiera pudiera pensar que son.

Llegó el momento en que soñaba con la obra.

A veces tenía algún problema o cabo sin atar, pero no por eso perdía el sueño, puesto que, según nos confió riéndose, "a veces la mente me hace bromas, me acuesto y cuando me despierto ya lo resolví, porque lo sueño".

Al Maestro Pezzutti, que es el director escénico de Turandot, lo conoció vía e-mail hace dos años, cuando trabajaban la ópera Rigoletto que se presentó en 2008 en Panamá, y fue hace un año que se conocieron en persona. Para ella ha sido un privilegio trabajar con él y muy enriquecedor, por cuanto le está muy agradecida.

Alabó de él la gran calidad humana, disponibilidad y generosidad para compartir conocimientos y guía.

Agregó que en la gira por Centroamérica Pezzutti y demás miembros de la ópera se vuelven maestros para nuestros países en un género en el que no tenemos tanto camino recorrido, por cuanto gustosamente "se han echado en las espaldas, una tarea de docencia".

El diseño de la escenografía y el vestuario han sido un reto para Ana Rosa.


fecha edicion
old id
331250
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América