Variedades

Anécdotas de un centenario


Hemos hablado casi 10 horas con Don Cipriano De León Betegón y siempre tiene a mano una anécdota interesante. En los tres escritos, con éste, que hemos hecho entresacando aspectos varios de estas tertulias con tan decente y caballeroso interlocutor (que si bien nada más cursó hasta el sexto grado y después en el Hospicio de Don Bosco aprendió filosofía cristiana y a sobrevivir vía el trabajo honrado y los buenos modales que en su época eran comunes), pone de relieve que el ser humano también a base de voluntad y esfuerzo propio se labra su destino. Compartimos con quienes nos leen en esta ocasión más anécdotas sobre este panameño que en agosto cumplirá 101 años de vida.
Entre los cabarets donde tocaba Don Pano citó el Happy Land, California y Rialto. Entre sus maestros en Portobelo estaban Maruranda (colombiano) y Talavera (de Nicaragua) y el otro Cristóbal Obaldía (chiricano).
SOBRE EL NAZARENO
Que haya que celebrar el 21 de octubre como el Día del Cristo Nazareno, como se hace año tras año en Portobelo "eso no reza en ningún calendario litúrgico", dice Don Pano.
Se alisa el cabello, sonríe. Se le ve parte de las encías, con algunos faltantes, pero mostrando una sonrisa relajada. "Es una manda por una epidemia muy grande que hubo allí de viruela y eso se propagó tanto allí que no sabían qué hacer y ellos se pegaron de la imagen de Jesús de Nazareno, lo sacaron a la calle prometiéndole que si los ayudaba lo sacarían todos los años y desde entonces así se ha hecho porque la imagen hizo el milagro".
ANECDOTAS Y MAS ANECDOTAS
Don Pano en su conversación intercalaba anécdotas que venían a su prodigiosa memoria. Relató que "cuando la separación de Panamá de Colombia mi papá, Manuel Cipriano De León, fue líder del Partido Liberal y puso bajo control al Cañonero Pinzón, que llevaba un batallón para invadir Portobelo por el Camino de Cruces. Pero mi papá y otros hombres estaban preparados con escopetas y revólveres para evitar que saltaran a Portobelo. Bombardeó a Portobelo, pero, como eran barcos de poca resistencia tenían que esperar que el cañón afincara para voverlo a cargar, no lo dejaron zarpar. Tuvo que alzar anclas y salir huyendo y yo pasé el susto de mi vida porque mi papá le decía a mi mamá Ômételos debajo de la cama" y yo y mi hermano estábamos escondidos y yo me oriné del susto y mi mamá me decía Ôtú tienes que ser hombre como tu papá" . Vivíamos cerca de la playa".
"Zoila, mi primera esposa, que había sido esposa de mi maestro de música en Portobelo, con la que me casé después de que enviudó, era desde muchacha pitonisa, pero a mí nunca me pudo adivinar nada. Recuerdo que una vez le leyó las cartas a una querida del Dr. Rodolfo Chiari la cual iba a tener un hijo suyo. Le dijo que un hombre prominente le iba a dar mucho dinero para un viaje. Efectivamente, según contó después la comadre de Zoila que la vió leer las cartas y luego presenció cómo se cumplía lo vaticinado por ella: a los minutos llegó el Presidente Chiari, sin escoltas, bajó del tren y se la llevó. Y a los pocos días ella estaba viajando en barco para Jamaica a dar a luz.
Del profesor Alberto Galimany dijo: "El me tuvo tanto cariño. Quizás porque yo tenía un solo ojo, era aplicado y tampoco tomaba. El era un hombre sobrio, no tomaba nada, ni se jumaba. Recuerdo que a los otros músicos los iba a montear en las cantinas. Era muy exigente".
Sobre las calles 14 y 15 en Santa Ana dijo: "Aquí donde yo vivo, en Calle 15 había unos talleres de reparación de ruedas y carretas y para ponerle herraduras a los caballos y le llamaban a la calle la ahoga pollo y la 14 era denominada la calle de la chancleta porque eso era arrabal y por aquí vivía la gente pobremente".
Conoce estas calles porque cuando perdió el ojo a los 9 años por aguaitar a otros niños que jugaban con un trompo: "le ponían una punta grande, enterraban un medio allá y con el trompo lo sacaban",
el ojo le lloraba y su tía lo traía a que lo vieran acá en Panamá. "Ella era pariente del padre San Guillén que fue Presbítero de Santa Ana y vivía allí al lado de la iglesia. Cuando fui mayor de edad me operó el Dr. Brin".
UNO PROPONE...
Nadie es dueño de la vida. Y, ¿para qué afanarse por el mañana y mal vivir el presente? Por esto es que Don Pano es partidario de vivir a plenitud cada día, sin exagerar la nota, claro está. Esta filosofía la aprendió en el hospicio y en la escuela de la vida en la que lleva bregando cien años.
"Yo estuve trabajando día y noche durante 15 años, para hacer mi casa en la Vía Porras y con este esfuerzo y con una pequeña lotería que me gané logré ese sueño. Pero, de poco sirvió tanta lucha.
Vivíamos en Calle 14. Me casé y nos fuimos a vivir allá. Pero, la vida es así, naturalmente uno busca la comodidad y el progreso, pero a ella le afectó la soledad. Estamos hablando de 1938-1939.
El M2 estaba a B/.1.50. Aprovechando eso, yo mirando un poco más allá. Me encontré con un arquitecto astuto, costarricense, hábil y él me hizo esa casa sin contrato firmado, sin nada, le daba B/. 50.00 ó B/. 100.00, según lo que pudiera y así, poco a poco, hasta que me entregó la llave. Era un chaletcito muy bonito con dos altos. Zoila tenía los hijos que se habían graduado. Yo estaba trabajando en el interior y ella permanecía sola mucho tiempo. El médico me dijo: ÔHombre, le voy a dar un consejo: Ôno la deje sola, que se le puede volver loca por la soledad". Y efectivamente, compré en Arraiján y nos metimos allá con todos los trastes (en un junco de paja esos que parecen de la China). Ella se hizo cargo de la parroquia que estaba abandonada e hizo una sociedad y ella era feliz. Vivimos allí 18 años perfectamente y después se me enfermó, tenía cierta edad y era para morir. Yo no tengo corazón para alquilar y yo mucho menos voy a demandar al que incumpla el pago, así que vendí. Y a los 5 años me volví a casar y tuve a mi hija. No me volví a casar, la gente decía que tenía el hígado blanco porque las dos mujeres se me murieron y yo no moría. Al hijo lo había tenido cuando estaba soltero y vivía en Colón, pero no formalicé la relación con la mamá porque era muy celosa y le hice caso a los sacerdotes del hospicio que decían que no era bueno casarse con mujer celosa".
"Yo tenía cierta experiencia y cierta enseñanza de los sacerdotes del hospicio, que decían que hay que tolerar y usar algo de psicología para evitar más tarde tener que divorciarse. Eran muy liberales, no parecían sacerdotes. Enseñaban de todo en la vida. Recuerdo que una vez me preguntaron: ¿Cuál es el ser más querido? Y les dije "la madre", y movieron la cabeza con aprobación. Y, luego preguntaron: ¿Cuál es el enemigo más grande que tiene el hombre? Y todos comenzamos a mencionar nombres de animales. El padre se rió y nos dijo: "Es la mujer, pero, tomen en consideración lo que les digo: no herir nunca a la mujer. Use todos los métodos pero ni les peguen ni las hieran en nada. No desprecien nunca a una mujer, no le ponga tampoco la mano encima a una mujer. Cuando le viene un ímpetu de esos, recuérdese de María Santísima y de que todos provenimos de una mujer".


fecha edicion
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57179
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América