Entre los animales existen numerosas especies que han logrado desarrollar una percepción sensorial tan aguda que supera con creces la sensibilidad de los más modernos y complejos equipos de registro científico.
Los caballos, por ejemplo, se muestran muy alterados y nerviosos desde muchos días antes de que vaya a ocurrir un terremoto en el lugar donde se encuentran o sus cercanías. Los insectos por su parte pueden predecir con precision la ocurrencia de inundaciones y mudan rápidamente sus colonias hacia lugares a los cuales el agua no pueda llegar.