Variedades

Annie, el rostro de la esperanza

Una huerfanita, víctima del maltrato cambió el modo de ver la vida de toda una nación.


El candor infantil de Annie (Adriana Linares) era una especie de escudo que impidió que la maldad de su cuidadora, Miss Hannigan, le hiciera mella.

Lo que es más, esa energía vital y esas ansias de conocer sus raíces hacían que ella siempre estuviese presta para fugarse del orfanato municipal de Nueva York, donde compartía una vida llena de vacíos afectivos y materiales, junto a otras niñas como July (Alida Fábrega), Kate (Mónica Méndez), Bella (Liann Campos), a las que alentaba y consolaba cada vez que podía.

 

Con travesuras infantiles y algunas mofas, devolvían el desamor cotidiano de parte de Miss Hannigan, la cual no perdía oportunidad de humillarlas.

Pero los días sombríos serían cosa del ayer. Como el sol que se abre paso después del temporal, gracias a la providencia, aparece Mr. Oliver Wardbucks (Arturo Montenegro) en la vida de la dulce pelirroja que les da lecciones de esperanza, tolerancia, solidaridad y amor.

Este acaudalado personaje, figura de gran prestancia y amigo personal del Presidente Franklin Roosevelt, entra en la vida de Annie, gracias a que oportunamente su asistente Lily St. Regis (Janelle Davidson) llegó al orfanato en busca de una pequeña para que pasara la Navidad con el magnate. La policía había traído a Annie de regreso tras atraparla luego de una de sus escapadas. Ella escuchó la conversación y “se le metió por los ojos”, a la elegante dama.

 

No sólo a ella cautivó la niña. A todos en la mansión de quien sería su protector y al que haría más sensible, menos materialista y enseñaría a disfrutar el día a día.

Allí no terminó la influencia positiva de la huerfanita, que así como tenía amor para la gente lo tuvo para los perros callejeros, como Sandy (Alejandro Fábrega), con el cual compartió bellos momentos.

Sí, a raíz de que conocieron a Annie en la Casa Blanca, a donde la llevó Mr. Oliver Wardbucks, se operó una metamorfosis en mucha gente. El Nueva York en el que nubes negras empañaban el horizonte fue visto con ojos nuevos por el mandatario, asesores (quienes aprendieron a ser proactivos, asertivos, creativos, ingeniosos) y colaboradores. Siempre ella alentaba a mirar la parte buena de cada experiencia.

 

No pudieron faltar los que pretendían, como en muchos escenarios de la vida real, pescar en río revuelto.

Any Tovar demuestra que es excelente haciendo de mala, y Félix Gómez (como Bert Healy) hizo reír a todos.

El musical, dirigido por Bruce Quinn, transportó a la concurrencia a los años de la recesión, en que el desempleo, las huelgas, la incertidumbre, el hambre, la violencia y la desesperanza estaban a la orden del día.

 

El vestuario, la coreografía, todo estuvo a la altura de las expectativas.

El público aplaudió lleno de júbilo a tan bello musical, que sirvió de catarsis y abrió de par en par la puerta para que la esperanza entre a los corazones.

Lo más seguro es que luego de verlo, también Annie cambió vidas de muchos de quienes estaban en el Teatro en Círculo deleitándose con la obra producida por Alida Gerbaud de Fábrega.


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466612
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América