Seguramente la idea de cumplir todos los propósitos antes de terminar el año es una utopía, más aún cuando estamos a escasos días para que llegue ese momento. Algunas promesas pasarán a la lista del nuevo año y otras quedarán en el olvido. Lo cierto es que al llegar estas fiestas el ser humano se llena de optimismo, realiza rituales y se unta cuantas hierbas pueda para atraer la suerte del año venidero.
En el diario mexicano llamado "El Informador" se resume por qué se eligió el primero de enero como inicio del año, también se presentan algunos ritos y supersticiones que se ponen en práctica en algunos países latinoamericanos y las costumbres propias o foráneas al entrar el nuevo año.
LA HISTORIA
De acuerdo con el rotativo fue hasta el siglo XVI que la mayor parte de Europa se rigió por el calendario juliano y celebró el día de Año Nuevo el 25 de marzo, el cual era denominado día de la Anunciación, por haberse situado en esa fecha la revelación a María acerca de su maternidad divina, o de la Encarnación, ya que según los cálculos del monje Dionysius Exiguus, en el siglo VI, ese fue el día en que Jesús se encarnó en el vientre de su madre; pero a partir de 1582, con la adopción del calendario gregoriano, el día de Año Nuevo pasó a ser el primero de enero.
Sin embargo, el día de inicio del Año Nuevo, a pesar de su localización en diferentes fechas (25 de marzo y 1 de enero) y estaciones opuestas (primavera e invierno), facilitó que se mezclaran y confundieran tradiciones paganas, relacionadas con festividades de la cosecha y con ritos agrarios propiciatorios de la fertilidad y prosperidad, con celebraciones litúrgicas propiamente cristianas. Es por ello que durante la Nochevieja se tienen algunas costumbres y se realizan algunos ritos.
LAS COSTUMBRES
La cena de Nochevieja se ha instalado como el último rito anual, pero no tiene el carácter familiar de la Nochebuena sino que, por el contrario, se trata de una comida un poco frívola, relativamente informal, que se celebra entre amigos, ya sea en la casa de uno de ellos, en alguno de los cientos de locales públicos que ofrecen el indispensable festejo (cena, uvas de la suerte, bebida, baile y diversión) -a precios de abuso-.
Esta cena, se organiza de forma que la hora del postre coincida con la medianoche, momento en el que el sonido de las doce campanadas que abren paso al Año Nuevo -las cuales ahora son transmitidas por todas las televisiones y/o desde cualquier reloj situado en edificios o campanarios emblemáticos de cada región- que invitan a tomar "doce uvas de la suerte", una a cada repique, que son el preludio de un alborozado intercambio de besos, abrazos, deseos de felicidad y brindis. La noche y la fiesta suele continuar después con gran animación hasta bien entrada la madrugada.
De las doce uvas de la suerte, el ritual central de la Nochevieja, está ligada a tradición de pedir un deseo o hacerse algún propósito importante de cara al año que acaba de comenzar. Además, las uvas son el símbolo de la fecundidad de la tierra, y representan los doce meses del año.
En algunos países se acostumbra estrenar algo, que las señoras lleven alguna prenda roja y, si se quiere tener un año viajero, salir con una maleta llena y dar una vuelta a la manzana.