Los antibióticos o agentes antimicrobianos, sustancias obtenidas de bacterias u hongos, o mediante e síntesis química que matan los gérmenes o impiden que se reproduzcan, se emplean en el tratamiento de infecciones y son unos de los fármacos más consumidos en todo el planeta y de los que salvan más vidas.
Se sabía que estos medicamentos pueden producir efectos adversos, como erupciones en la piel y reacciones alérgicas, trastornos bucales y estomacales por la eliminación de las bacterias "buenas" del tubo digestivo, el sobrecrecimiento de ciertas bacterias u hongos, o la aparición de bacterias resistentes a los tratamientos.
Ahora se ha descubierto que estos medicamentos pueden tener otro efecto secundario, potencialmente peligroso debido a la cantidad de personas expuestas: un estudio científico apunta a un posible vínculo entre el consumo exagerado de antibióticos y el cáncer de mama, y que las mujeres que los han tomado pueden tener hasta el doble de riesgo
Todavía es pronto para incluir a los antibióticos en las listas de los factores de riesgo o situaciones que aumentan las probabilidades de padecer la enfermedad, en la cual figuran desde el aumento de la edad, los antecedentes genéticos familiares y la menstruación precoz, hasta la maternidad o retirada menstrual tardía, pasando por el consumo de alcohol o el exceso de peso mantenido.
Los investigadores estadounidenses de la Universidad de Washington, autores de estudio científico efectuado entre más de 2,000 mujeres con cáncer de mama, insisten en que, pese al posible papel cancerígeno de los antibióticos, las mujeres no deben dejar de usar esas medicinas.
Pero la información ha causado alarma, cuando aún no se ha extinguido la preocupación por el posible efecto tumoral de la terapia hormonal de sustitución (THS), un tratamiento con parches que se aplican sobre la piel y liberan estrógenos y progestágenos, que emplean las mujeres menopáusicas, el cual aumenta el riesgo de cáncer de mama.