Nicky Hilton y el empresario neoyorquino Todd Andrew Meister terminaron oficialmente su breve matrimonio.
Un juez de Las Vegas le concedió el martes a los recién casados una anulación, según un comunicado conjunto emitido por los representantes de la pareja.
Ambas partes terminaron el matrimonio de forma amigable, y quedan como buenos amigos..
Hilton, de 21 años, se casó con Meister, de 33, el 15 de agosto en Las Vegas. No está claro cuándo la pareja solicitó la anulación matrimonial ante el tribunal del condado de Clark.
Un vocero del tribunal dijo que un caso a nombre de Todd Meister fue presentado pero que el juez lo calificó de confidencial.
En efecto, en toda investigación sobre creencias populares rápidamente se aprende que detrás del rumor del pueblo asoman espacios para una verdad que otros han querido silenciar. Por ello, la pregunta fundamental en la temática no radica en "descubrir" si Rufina existió, sino en interrogarnos sobre qué recónditos motivos tuvo el pueblo santeño para, supuestamente, inventarse una leyenda. Pienso que este es el meollo del asunto, porque una visión y racionalidad cartesiana siempre encubre la trampa de postular que aquello que no se puede demostrar con hechos, ya por ello deja de existir. Bajo este prisma analítico algunos panameños asumen el riesgo de asesinar el mito y privar a la nación de un emblema libertario, democrático y feminista.
Uno tiene que preguntarse qué ganamos los istmeños matando a Rufina, confinándola en la cárcel del olvido, por el pecado de no encontrar su acta de nacimiento. El acto equivaldría a pedirle a los italianos que tiren al cesto de la basura a Rómulo y Remo, porque el mito pudo más que la historia escrita. Los que así cavilan olvidan que la nación istmeña no se construye únicamente de verdades demostrables, sino de símbolos e íconos sociales. Comprendamos que Rufina Alfaro no es sólo la leyenda o el personaje histórico, ella es el portaestandarte de un pueblo que se siente protagonista de una gesta, aunque algunos quieran utilizar la historia como la comadrona que reniega de la niña porque ella no atendió el parto.