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¡Apártense! adolescente al volante


Van conduciendo a 180 kms y de repente la carretera no está. ¿Cuántos jóvenes adolescentes, y, no menos importantes, adultos también han perdido la vida por una conducta desenfrenada frente a un volante?
Los accidentes de tránsito en Panamá alcanzan un sitial preocupante como una de las primeras causas de muerte en nuestro país. Ante esta conmoción, se requiere de un sistema de enseñanza efectivo que, como resultado, alcance el objetivo de incorporar buenos hábitos y costumbres de manejo, que permitan al nuevo conductor/ra insertarse en el uso de la vía pública en forma responsable y armoniosa.
Sin embargo, hay quienes opinan que no importa cuán buena sea una educación para hacerle frente a la responsabilidad de conducir y proporcionar seguridad a los transeúntes, nunca podrá sustituir a la madurez o la experiencia.
Para la profesora y asesora en educación vial en Chile, María Teresa Araya, existen limitaciones en los ciudadanos, que no le permiten transitar en condiciones seguras en las calles, siendo la más sobresaliente la falta de madurez y conocimiento de seguridad vial.
Señala María Teresa, que el fomentar una actitud educativa en los ciudadanos, en cuanto a su comportamiento vial ya sean adultos o jóvenes adolescentes, dependerá de una enseñanza implantada desde los primeros años de vida del niño.
"Si el niño es educado y acompañado por un adulto en sus primeros años, hasta una edad en que tenga la conciencia y responsabilidad de transitar solo, será mejor conductor, porque va a tener conciencia del riesgo", alegó.
Para lograr este propósito, existen objetivos fundamentales que requieren de la puesta en marcha. Primeramente, ante la existencia del riesgo, hay que crear conductas severas de prevención, iniciando por formar en la sociedad una conciencia pública del problema sembrado.
Seguidamente, el otro planteamiento es la existencia de grupos más vulnerables, los cuales deber ser más protegidos; obviamente estos son los jóvenes comprendidos entre las edades de 14 a 17 años de edad.
Ligado al argumento anteriormente expuesto, la profesora Araya, agrega: "a esa edad, cuando el joven empieza a mostrar una tendencia deseosa de conducir un auto, si no ha sido educado primeramente como peatón y no reconoce los riesgos con conciencia, no adoptará el grado de madurez necesario para conducir un vehículo y seguir las reglas de tránsito para su protección y la de los demás peatones".
La educación vial, que debe ser una propuesta exclusiva de las autoridades, como otros temas sociales, se ve como una educación basada en objetivos transversales, ligados a la formación ética de la persona, fundamentada en la valoración de las normas.
También debe ser vista como el crecimiento y la auto-afirmación personal, relacionada con la formación del individuo en la identificación y percepción de los riesgos, con los cuales están involucrados una serie de acciones seguras, que tienen que ver principalmente con el auto-cuidado y respeto de la vida.
Un plan estratégico que podría ser aplicable en Panamá, según nos comentó Araya, es el establecimiento de una asignatura de educación vial. Pero, por el contrario, existe la controversia de que el sistema educacional carece de un espacio en los centros de enseñanza para implementar una asignatura distinta.
Ante este obstáculo, la profesora María Teresa plantea la idea de impartir al interior de las demás asignaturas las acciones, actividades, objetivos o contenidos de la educación vial, para, de esta manera, crear una opinión y reconocimiento del problema, por parte de los jóvenes, quienes son el grupo más inconsistente.
Para la profesora, no existe una explicación lógica que demuestre la conducta inherente del adolescente que alcanza velocidades excesivas frente al volante. "Esta conducta es propia del adolescente, al demostrar cuánta capacidad puede tener al conducir un vehículo, adquiere un poder que lo lleva a cometer estas acciones, sin tener un razonamiento claro del peligro que está corriendo".
El sistema se tiene que adecuar, tiene que dictarse una política pública de la seguridad, que permita que todas las personas la tomen como un bien. Después de las necesidades fisiológicas de las personas y las necesidades de afecto, están las necesidades de seguridad. Entonces, ¿quién les proporciona la seguridad?
Ante tan fatales pérdidas que han ocasionado los accidentes de tránsito a través de muchos años, el sistema gubernamental tiene que adecuar una política pública de seguridad.


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131841
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América