Pudo haber dicho que es la fuente de todo crecimiento, animación y estímulo. Pero demasiada gente identifica lo desconocido con el peligro. Piensan que el propósito de la vida es ir siempre a lo seguro y saber siempre dónde van. Sólo los temerarios se arriesgan a explorar las áreas borrosas de la vida.
Puede que te estés empezando a aburrir de tanta seguridad, de saber cómo será cada día aun antes de que lo vivas. Sin embargo, el doctor Wayne Dyer, en su obra Tus Zonas Erróneas, explica que "si crees totalmente en ti mismo, no habrá nada que esté fuera de tus posibilidades. Toda la gama de la experiencia humana es tuya y puedes disfrutarla si decides aventurarte a territorios que no te ofrecen garantías. Piensa en las personas que son consideradas como genios y que fueron eficientes y positivos durante su vida".
Benjamín Franklin, Beethoven, Jesucristo, Galileo, Leonardo Da Vinci, y muchos otros fueron pioneros que se aventuraron a caminos inciertos. De hecho eran personas como tú, apartadas de los demás porque estaban dispuestos a travesar áreas donde los demás no se atrevían a pisar.
El vivir de acuerdo a un plan implica una garantía de que todo estará bien. Significa nada de riesgos ni crecimientos. Lo peor de todo es que la seguridad es un mito. Mientras seas una persona que vive en esta tierra, y si el sistema sigue siendo el mismo, nunca podrás tenerla.
Seguridad en el sentido que explica Dyer se refiere a las garantías externas, a las posesiones como el dinero, una casa, etc. Pero además aduce que hay un tipo de seguridad diferente que sí vale la pena buscar; y es la seguridad interior que te brinda el tener confianza en ti mismo y en tu capacidad.
Algunos de los comportamientos más despreciables de que se tenga conocimiento tuvieron como pretexto la obediencia a órdenes superiores. Los nazis ejecutaron a seis millones de judíos porque lo mandaba la Ley. Tu destino será una vida de servidumbre emocional si tienes que atacar normas. Nuestra cultura nos enseña que es malo desobedecer. Es importante determinar por ti mismo cuáles son las normas que funcionan y cuáles pueden romperse sin perjudicar a los demás. El rebelarse por rebelarse no produce beneficios pero son muchas recompensas que se derivan de ser tu propia persona, tú mismo.
Albert Schweitzer, otro hombre del renacimiento, dijo una vez: "Nada de lo humano me es extraño". Puedes mirarte a ti mismo con ojos nuevos y abrirte a nuevas experiencias que nunca llegaste a pensar que podrían estar dentro de tus posibilidades como ser humano.
El abrirte a nuevos horizontes implica abandonar la noción de que es mejor tolerar lo que nos es familiar que trabajar para cambiarlo.