El arte de Lewis lo admira el mundo. En Hong Kong también, ya que el apoyo de esta nación, se hace sentir al auspiciar la obra, a través de la Universidad de Wisconsin, donde labora Anton Rajer. Y es que el Lewis dejó huellas de su trabajo artístico en distintas latitudes, como pudo indagar el acucioso Anton Najer, el cual mandó 180 cartas por correo a París, dirigidas a todos los Lewis que halló en el directorio telefónico. Dos le respondieron que eran familiares de Lewis. Uno de ellos, su nieto, Philippe Bestion de Camboulas, de 70 años, cuyo testimonio recoge la obra, que revela secretos sobre Lewis y el Teatro Nacional, según dijo Rajer. Por ejemplo, habla de su vida en Francia.
Ahora hay copias de documentos que dan validez. Y es que, dice Rajer, Roberto Lewis fue el primer representante de Panamá en Francia.