Qué difícil le resulta a algunas personas sonreír. Andan siempre como si estuvieran listos para la guerra. En las oficinas gubernamentales sobre todo, es común encontrarse con rostros amargados y gente que pareciera le faltan ganas de vivir. Se entiende que a veces se cansen de trabajos monótonos, malos salarios y compañeros/as igual de aburridos/as que ellos/as. Pero, puesto que también hay gente agradable, sonriente y llena de motivación, el asunto se balancea.
Qué bonito sería escuchar, otra vez, como en los viejos tiempos, un sonoro y entusiasta ¡Buenos Días!, unas ¡Muchas Gracias! o ¡Perdón! Que salgan de lo profundo del corazón. Y, ¿por qué no, también el maravilloso y automático abre puertas ¡Por favor!.
Estas frases pareciera que pertenecen a otro mundo. La mayor parte de la gente no las usa o lo hace en tonos poco motivadores y convincentes. Los/las niñas, aprenden lo que viven, apuntó con tino alguien. Creemos que nosotros/as como sus guías somos responsables de darles buenos ejemplos y enseñanzas. Pero, también debemos estar abiertos a aprender de ellos/as, puesto que a su tierna edad tienen mucho qué enseñarnos.
De los niños podemos aprender a ser sinceros, a mirar la vida con optimismo, a sonreír más a menudo, a reírnos de nosotros mismos, a no vivir tan aprisa, a soñar, a amar, a no guardar rencor. ¿Han visto ustedes, acaso, cómo ellos/as juegan entre sí, felices, aunque hace sólo unos minutos se hayan peleado y dicho que nunca más se hablarían? ¿Se han percatado de la capacidad de ellos/as para imaginar, crear?
También la sencillez de la niñez es digna de aplauso y de imitar. ¿Por qué los adultos son tan complicados? Suelen preguntarse estas criaturas que se asoman a la vida cada día con una mirada llena de expectativas, esperanzas, alegría y con ansias sin igual de aprisionar cada momento y vivirlo a plenitud sin ocuparse del ayer o del mañana. Y, en ese ser auténticos/as, vivir sin preocupaciones, explorando todo lo bello que la naturaleza y las personas tienen ellos ocupan su tiempo. Porque, saben que lo único que les pertenece es ese segundo...el resto es ayer o será, quizás, mañana.