Variedades

Aprende a hablar en familia


A veces nos quejamos de que las familias no se hablan. No es que no se hablen el papá y la mamá, los papás y los hijos, los hermanos entre sí.
Lo que pasa es que parece que no hay tiempo para sentarse y discutir, con calma, sobre los temas que interesan a todos.
La primera lección es fácil de comprender pero difícil de practicar: para poder entablar un verdadero diálogo hace falta abrir un buen espacio en el propio tiempo para, simplemente, ponerse en actitud de escucha.
Encontrar tiempo para escuchar significa dejar de lado otras cosas que nos interesan mucho, pero que no son tan importantes. Muchas veces nos quejamos de la falta de tiempo. Y, sin embargo, pocos hombres y pocas culturas han gozado y gozan del tiempo libre que el mundo moderno ha puesto a disposición de muchos (aunque, por desgracia, no de todos). Lo que pasa es que ese tiempo libre ha quedado llenado por mil cosas que nos impacientan, nos agobian, nos aplastan. Conviene, de vez, en cuando, renunciar, dejar, apagar, detener el frenesí habitual. Sentarse con la esposa o el esposo, llamar a los chicos (que también viven frenéticamente entre el deporte, los estudios, los amigos y la televisión, si es que no han caído en el vicio devastante de los “videojuegos”) y crear un clima para la escucha. Lo que uno deje de lado será siempre menos importante que el amor entre los esposos y el amor entre padres e hijos
  • Asustarte por exámenes médicos.

  • Al cruzar una avenida.

  • Por dar una charla o recital en la escuela.

  • Cambiar de trabajo o escuela.


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282676
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América