Déle prioridad y secuencia a las tareas, es decir, déle urgencia a lo más importante y luego a lo secundario.
Aprenda a realizar programaciones a más largo plazo que un día (semanal y mensual), para ser más eficaz en el trabajo diario y evitar posibles imprevistos. Es conveniente que deje siempre márgenes para estos posibles imprevistos.
Aprenda a decir que no, tanto a sus jefes como a sus compañeros. Todos tenemos un límite, y no puede acostumbrarse a decir a todo que sí, pues un exceso de trabajo puede repercutir en la calidad de éste y en su propia salud. Negarse no quiere decir que sea una mala profesional, sino que está siendo honesta con su trabajo y con usted misma. De ser posible, termine aquello que ha empezado, a menos que esté pendiente de algún punto o a la espera de nuevas instrucciones.
Evite a toda costa cosas que la distraigan, interrupciones indebidas, salidas injustificadas... porque podría perder la concentración y cometer errores. Esto no quiere decir que no pueda tomarse un descanso de vez en cuando (es bueno para la concentración y para salud de nuestro cuerpo).
Demuestre lo que vale siempre que tenga ocasión, y aunque con respeto y conocimiento, dé a conocer sus ideas o sugerencias, e incluso aquellas cosas con las que no está de acuerdo.