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Aprender, un derecho y un disfrute


Hablar de educación es referirse a la actividad más importante que pueda desarrollar una sociedad y debería ser tema fundamental de discusión permanente en nuestros países, especialmente en los que están en vías de desarrollo.
Tal es la inquietud de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) que tiene una relación muy estrecha con Panamá desde su afiliación a este organismo a principios de la década del 50 y ha trabajado intensamente, fundamentalmente en el campo de la educación.
LA EDUCACION EN PANAMA
En la Constitución Nacional queda claramente establecido el derecho de infantes a la educación, sin ningún tipo de discriminación. También el hecho de que Panamá haya ratificado mediante la Ley 15 del 6 de noviembre de 1990 la Convención de los Derechos de la Niñez, merece especial mención.
Nuestro país participa en importantes programas de la UNESCO, como Cultura y Paz y el de Promoción de la Mujer. Además, participó en la Conferencia Mundial: "Educación para Todos", celebrada en Tailandia en 1990 y ello también genera principios y lineamientos que van configurando la política educativa del país.
La situación de la educación en Panamá es que ha entrado al siglo XXI con una tasa del 10% de analfabetismo, lo cual es muy significativo y preocupante y permite formarse una idea del reto que significa el Siglo XXI y de lo mucho que hay que hacer a favor de la educación.
Según el profesor Alejandro Alfonso, Representante de la UNESCO en nuestro país y Director de la Oficina Regional de Comunicación para América Latina, quien recientemente dictó una conferencia al Club Rotario de Panamá sobre la visión de ese organismo en cuanto a la educación básica, el problema que existe en América Latina es que no hemos demostrado suficiente interés, la voluntad política y la conjugación de acciones para impulsar efectivamente la educación en nuestras sociedades.
RECOMENDACIONES
El profesor Alfonso manifestó que del proyecto principal de educación y la conferencia "Educación para todos" se han derivado una serie de recomendaciones a los Estados, para la formulación de políticas y poder alcanzar las metas, aunque sean mínimas de un efectivo sistema educativo:
Asegurar la escolarización antes de 1999 a todos los niños y niñas en edad escolar y ofrecerles una educación general mínima de 8 a 10 años.
Eliminar el analfabetismo antes del fin del siglo y desarrollar y ampliar los servicios educativos para los adultos. Es decir, que debíamos llegar al final del Siglo XXI con una disminución drástica del analfabetismo.
Mejorar la calidad y eficiencia de los sistemas educativos, a través de la introducción de las reformas necesarias que supone la modernización de la educación. Reformas que demandan nuevos diseños de políticas educativas que tendrían que comenzar por rescatar el concepto de política que es una de las actividades que se han abandonado en cualquier área de América Latina. Políticas educativas que establezcan las metas, objetivos y prioridades, que es la tarea básica de toda política.
Según el proyecto principal, si queremos modernizar tenemos que comenzar por reformar nuestros sistemas educativos para hacerlos más pertinentes. Es decir, que puedan responder mejor a las necesidades, a los requerimientos y aspiraciones de nuestra sociedad.
CONCERTACION DE ACCIONES
Sobre la concertación de acciones, uno de los objetivos del congreso mundial "Educación para Todos", dijo el Prof. Alfonso, se persigue reforzar la visión del compromiso nacional en la tarea educativa que es un proceso que implica la formación de todos y todas, durante toda la vida. Y en ese mismo sentido, el funcionario de la UNESCO manifestó que eso marca una diferencia con los conceptos un tanto ya desgastados y rígidos de aquella educación excesivamente formal, en cuanto a la organización del tiempo en un proceso académico. Y esto nos abre la posibilidad de que todos podamos seguir disfrutando de la educación, del conocimiento. Obviamente, lo educativo está vinculado al trabajo y a la forma de poder devengar dignamente un sueldo, pero también una educación que debe motivar el gusto por el conocimiento, el disfrute del conocimiento.
Según el profesor Alfonso, uno de los problemas de nuestra educación, especialmente en América Latina es que la hemos vinculado al mercado del trabajo, lo cual no es malo, pero dentro de unos cánones tan estrictos y tan rígidos que hacen que la educación termine luego de un período y no hay fórmula para que la población continúe disfrutando del conocimiento por el conocimiento, como un derecho de la persona.
El saber aprender, el saber conocer es parte del compromiso educativo que debe tener toda sociedad, puntualizó.
Cuando hablamos de educación, en primer lugar hay que entender que ésta es un proceso de carácter eminentemente social y cultural, destinado a formar, pero también a informar al ser humano. Que no es una formación ni una información consumatoria, sino por el contrario, es para preparar al individuo a que participe efectivamente en la sociedad y se realice integralmente como persona. Desde este punto de vista, hay una vocación social y una vocación personal.
Segundo, este proceso se cumple durante toda la vida. Desde el nacimiento de la persona hasta la muerte, una educación para todos a lo largo de toda la vida. Y aquí es donde se hace necesario hoy más que nunca, buscar, construir fórmulas, metodologías, mecanismos y expresiones que hagan posible esa educación para todos.
Uno de los retos importantes que tienen los educadores, quienes planifican la educación y quienes diseñan y ejecutan la política educativa de un país es, cómo adaptarse a las nuevas tecnologías y cómo utilizarlas, particularmente en el campo de las telecomunicaciones. Tercero, la educación es un derecho de las personas. Algo que tenemos que recordar y está consagrado en nuestros principios constitucionales es que la educación es un derecho de toda persona.
En cuarto lugar, ese proceso educativo contribuye a la transmisión de la herencia cultural, la socialización y el enriquecimiento de los valores, a la construcción de la memoria histórica colectiva, así como a la transmisión de los conocimientos y logros de los cambios sociales, políticos, económicos, técnicos y científicos de nuestras sociedades y, sobre todo, cuando estamos hablando de fortalecer los conceptos nacionales. Pero no el nacionalismo aislador o estéril, sino el nacionalismo productivo, el que nos conecta positivamente con nuestro entorno geográfico, regional e internacional.
Si no tenemos una educación pertinente, no vamos a poder lograr realmente la conformación de ese espíritu nacional.
Este proceso tiene que verse a la luz de dos grandes conceptos que son la calidad y la pertinencia. La calidad como una aspiración para que esa educación pueda efectivamente contener elementos fundamentales que la hagan funcionar.
Estamos hablando por ejemplo, del diseño curricular, de estrategias de aprendizaje, diseño y desarrollo curricular, investigaciones e innovaciones educativas, etc. Y esto es muy importante para los maestros, quienes están en contacto directo con el objeto de la educación: los niños y las niñas.
La pertinencia, es decir, que el sistema educativo, que los contenidos educativos, que la educación responda eficiente y efectivamente a las necesidades de la sociedad a la cual está educando.


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32676
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América