“No tuve que tomar clases de alpinismo pero fui a un gimnasio donde lo practicaban. Lo peor fue el aspecto físico, cuando tuve que perder mucho peso. Y ahí sí pasé por una dieta”.
- ¿La vas a bautizar como la famosa dieta del Óscar? “(Riendo) Creo que se llama Dieta Científica y de verdad la recomiendo. Te mandan por correo comida de buen gusto, pero son porciones exactas para saber qué hay que comer y qué no”.
¿Y cómo elaboraste el lado emocional por el que te nominaron? “Para el lado emocional, en la película '127 Hours' trabajamos mucho con el verdadero Aron. Nos llevó por todo lo que pasó cuando estaba atrapado, lo que pensaba exactamente en cada momento. Incluso actuó para nosotros. La primera vez que lo conocí en Los Ángeles trajo todos los videos que había grabado en el cañón y es algo que nunca lo había mostrado fuera del ámbito familiar. Y algo así, para un actor, vale oro, porque pude ver lo que hacía cuando él todavía no sabía que podía sobrevivir”.