La estrella de “Avatar” fue arrestada el sábado pasado por pelearse a las puertas de un bar.
El actor fue retenido por un portero que utilizó gas pimienta. Sin embargo, el lunes, los cargos se desestimaron después de que el portero no se personara en los juzgados.
El guarda de seguridad Jerry Link, quien esposó al actor australiano hasta que la policía llegó al establecimiento (The Vortex, en Atlanta, Georgia) porque parecía borracho y había sido incapaz de facilitar ningún DNI, aseguró que no conocía que Sam fuera actor y que tampoco había recibido ninguna notificación para personarse en el juzgado.
Link pensó que el intérprete era un pordiosero, porque llegó al local con una camiseta sucia y con una montaña de ropa, según contó él mismo a la web TMZ.com.
Link también aseguró que Sam comenzó a gritar: "Soy un agente de la DEA. Lo has estropeado todo". Se da la circunstancia de que el actor se encuentra en estos momentos en la ciudad rodando su nueva película, “Ten”, junto a Arnold Schwarzenegger, en la que interpreta precisamente a un agente de la DEA.
Todos los cargos contra Sam se han retirado, a pesar de que se conoce que todo el incidente fue capturado por las cámaras de seguridad del establecimiento.
Al parecer, el actor había bebido más de lo debido, cuando trataba de entrar en el restaurante Vortex, situado en Atlanta. Los encargados del establecimiento le negaron el acceso al local basándose en su presunto estado etílico.
Sam se suma así a la larga lista de estrellas de Hollywood con grandes problemas de adaptación y violencia pública.