Desde los 10 años, la diseñadora ecuatoriana Esther Macchiavello dedicaba parte de su infancia a crear sus propios accesorios.
Al cumplir los 18 años, cada vez que salía a una fiesta, a comer o con sus amigas quedaba sin aretes porque las personas se enamoraban de sus joyas.
Una mujer que se destaca por su originalidad, afirma que con el pasar de los años ha cambiado sus diseños, pero existe un factor en común entre todas sus colecciones, las piedras.
“Me encantan las piedras porque considero que son energía, atraen buenas vibras y la gente es más simpática contigo”, dice la diseñadora, a quien le fascina trabajar con turquesas.
Una artista que diseña para que sus compradoras se sientan bellas en toda ocasión. Que puedan usar los mismos aretes en la mañana, durante el “shopping”, en el supermercado o en una salida nocturna con un vestido divino. En fin, piezas que se adaptan a la situación.
En su carrera como diseñadora, tiene un amplio número de piezas, entre ellas, las colecciones Estambul y Cayetana, esta última serie es un homenaje a su mayor admiradora, su nieta de cuatro año.
Durante su primera visita en Panamá, la dama sudamericana afirma que se inspira en los lugares que visita, la arquitectura, el paisaje, sus mujeres y la mística que rodea cada rincón.
Una colección puede durar más o menos un mes en elaborarse, desde el momento que se diseñan los bocetos hasta que son elaborados por orfebres.