Una decena de artesanos fabrican a mano muñecos inspirados en la literatura y cultura tailandesas en un pequeño museo-taller de Bangkok, donde esta tradición tiende a desaparecer por falta de compradores.
"Es muy probable que la tradición acabe pronto porque el mercado es muy pequeño y solo se interesan los amantes de los muñecos artesanales", explica a Efe Arbhas Chandavimol, director del museo-taller Bangkok Dolls.
"Es un arte, todos los muñecos están hechos a mano, no con máquinas, incluso las ropas. El diseño de los brazos y de las piernas tienen que hacerse de manera que puedan adoptar las formas de la danza tradicional", dice Arbhas sentado en su despacho entre máscaras y muñecos de gigantes y bailarinas.
El tailandés reconoce que no reciben muchas visitas y que venden unos quince muñecos a la semana.