Los que creen en el libro, en la lectura como avenida para la liberación personal, siguen dialogando y tratando de buscar estrategias para ganar adeptos. No es fácil.
David Robinson, Jorge Cuevas, Wilfredo Juárez, Cecilia Salas y Victoria Jiménez pueden dar testimonio de lo anterior.
El sábado pasado celebraron una reunión en la Biblioteca Nacional Ernesto J. Castillero, donde intercambiaron opiniones, entre otras cosas, acerca de cuáles son las posibles razones para la apatía y desapego por la lectura.
Los que tienen poder no han sido conquistados por el libro. Los que aman al libro no tienen poder. Palabras menos, palabras más, esto es lo que sucede.
Trabajar con niños es una de las estrategias. Ellos son maleables. Con ellos se está a tiempo de crearles el hábito.
Se concluyó que hay que seguir trabajando, sin esperar aplausos: trabajar en equipo, capacitar a los docentes de Español para que hagan la lectura atractiva y no como un castigo para el niño.