La aspirina consumida una hora después de un bypass a la coronaria, podría disminuir en dos tercios los riesgos de de muerte y otras complicaciones. Esta es la conclusión que se deriva de un estudio financiado por la Ischnemia Research and education fundation de San Francisco, conducida por el doctor Eric Topol.
Si se tiene en cuenta que se realizan más de un millón de cirugías al corazón al año, la ingesta de aspirinas podría salvar 27 mil vidas anuales, además de reducir considerablemente los costos de los hospitales.
"Los beneficios parecen ser importantes y decisivos y el uso de aspirinas inmediatamente después de una intervención quirúrgica podría transformarse en una practica corriente", afirma Topol.
El estudio se hizo en un período de cinco años y en más de 70 hospitales y clínicas de 17 países. La dosis necesaria para bajar los riesgos de la operación es apenas de 80 miligramos.