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Atención y estimulación para hacer niños inteligentes


El Panamá América

Los primeros años de vida son la base del desarrollo de la personalidad y de cómo se estimule la percepción, audición y seguridad del infante, dependerá mucho su inteligencia, creatividad y preferencias. De acuerdo con el psicólogo Julio Mosquera Stanziola, de la Universidad de Louseville, es importante que en los primeros meses de vida el infante tenga acceso a juegos didácticos que estimulen su atención.
Explica que el desarrollo de la inteligencia del niño empieza desde el ambiente que tenga en la recámara, por lo que la decoración debe incluir elementos que capten su atención más próxima, ya que el importante sentido de la vista, donde empieza el conocimiento de las cosas, se detendrá a observar las formas y figuras, por eso éstas deben ser coloridas y brillantes. Los juegos con música que tradicionalmente se colocan encima de la cuna, son acertados porque el niño aprenderá a identificar sonidos, figuras, y las luces le ayudarán a diferenciar luz, y sombra.
ENTRE 3 Y 6 MESES
El niño va desarrollando su sentido del gusto y tacto, por lo que todo tratará de agarrarlo y llevárselo a la boca para probarlo. Es por eso que debe estar al tanto de que no atrape utensilios peligrosos. No obstante, el especialista recomienda a los padres, que para estimular los movimientos psicomotores del infante, los padres utilicen los objetos frente al niño y después déjelo a su alcance para que él repita la acción que observó.
5 Y 9 MESES
La actividad psicomotora estará en su máximo desarrollo. Este es el momento de jugar con piezas armables, pero dejando fuera de su alcance objetos, para luego instarlo a que los alcance y descubra así las distancias y desarrolle la inteligencia de medir espacios; ejercicio que también le ayudará a desplazarse sin temor alguno.
A LOS 6 MESES
Las conversaciones con los niños deben ser claras, llamando cada cosa por su verdadero nombre, en oraciones completas, cambiando el tono y velocidad de la voz, para enseñarle las diferencias.
ENTRE 7 Y 9 MESES
Es el momento de jugar a las escondidas y descubrir objetos, ya que este ejercicio será muy útil a la hora de dejarlo solo, porque aprenderá que los objetos desaparecen, pero vuelven a aparecer. Al llegar la etapa de gatear, es útil tirar objetos para que los recoja y así enseñarle a medir los espacios y atreverse a explorar y avanzar.
Es también el momento de dejarlo jugar con las revistas viejas, hacerle lecturas con figuras ilustrativas para que las identifique y asocie la historia con los dibujos, enseñarle las partes del cuerpo, además de hacerlo adivinar donde están los objetos.
EJERCICIOS DE HABILIDAD
Haga una lista de cosas y elementos que haya en casa, los cuales puedan ser utilizados como juguetes didácticos para que el niño vaya familiarizándose con el uso que tienen dentro del la vida diaria, siempre y cuando no representen peligro alguno.
Cuando los objetos de la casa llaman la atención del niño, usted puede hacerle una demostración de cómo se usan y explicarle la conveniencia o no de dejarlo en sus manos. Sin embargo, no trate de reemplazar un objeto que puede ser didáctico por otro que no tenga ningún valor o significado. Por ejemplo, no le quite las tapas de las ollas cuando él las choca para escuchar sonidos, a cambio de un caramelo.
2 AÑOS
A los dos años de edad los niños quieren saberlo todo. En esta etapa, el rol de los padres es tener una respuesta para todas las preguntas, por lo que tiene que saber desde astronomía hasta veterinaria, porque ninguna pregunta debe quedar sin respuesta. En caso de que desconozca el tema, puede explicarle que en el momento no sabe, pero después investigará.
En caso de que la conversación gire en torno a un tema del cual no se siente cómodo al hablar, porque quizá piensa que no es la edad apropiada porque no entenderá, entonces es hora de cambiar de tema, aunque debe hacerlo de la forma más imperceptible posible, para que no sienta que en términos claros no podrá entenderlo, hay que tratar de orientar la conversación hacia otro tema, pero sin decir que no quiere seguir hablando del tema planteado.
No permita que las actividades con su hijo sea frente al televisor o en actividades sedentarias, ya que el niño debe tener participación y conversar con él es la mejor forma de hacerlo sentir importante, porque aunque usted crea que no entenderá, el especialista señala que su capacidad le hará perder parte de la conversación porque no entenderá o no tendrá respuesta, ya que desconoce el marco referencial del tema, pero asegura que entenderá gran parte y las que no pueda, las reservará para investigarlas.
3 AÑOS
Ya los niños deben conocer los nombres reales de las cosas porque harán conexiones entre las representaciones visuales y las palabras. Es el momento de dar respuestas concretas, ciertas y no dejar explicaciones a medias porque su entorno dependerá de lo que usted le diga.
Luego el niño entrará en la etapa pre-escolar donde será provisto de conocimientos específicos fuera del hogar, entrando en juego el proceso intencional del conocimiento. Las reglas a seguir son la constancia, continuidad, estabilidad y mantenimiento, teniendo siempre la misma disposición para conversar, con respuestas verídicas, además de jugar, aprovechando el momento para enseñarles y romper el molde que aglutina a los niños con mucho conocimiento en el grupo de baja autoestima.
Mosquera recomienda a los padres que para romper ese molde de baja autoestima, deben apoyar las motivaciones del niño y ayudarlo a fortalecer sus habilidades para que sean meta de aprendizaje. El especialista sostiene que una de las bases de la inteligencia es una alta autoestima. Puntualiza que a veces los adultos ven todas las instrucciones como que son las mismas que se repiten una y otra vez a través de las generaciones, sin darse cuenta que "lo importante no es saber estas cosas lógicas, sino estar consciente de ellas y ponerlas en práctica".


 

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24807
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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