Ejemplo de estos cuerpos se pueden ver comúnmente entre los atletas, como los jugadores de baloncesto y tenis, entre otros, quienes tienen un alto porcentaje de músculos y poca grasa.
A este tipo de personas se les ha denominado "mesomorfos", que no son más que hombres o mujeres ni flacos ni gordos, que pueden mantener su peso y ganar músculos sin mucho esfuerzo, pero si se van a los extremos, comen demasiado y llevan una vida sedentaria engordan parejo, todo completo de pies a cabeza.
Nada es perfecto si de seres humanos se trata y a pesar de sus ventajas, esta estructura corporal también tiene sus desventajas y una de ellas que su contextura no es muy flexible. Para este problema, los expertos en física les recomiendan practicar ejercicios de estiramientos como yoga, pilate y para quemar grasa entrar a los baños saunas
La rutina de ejercicios para un "mesomorfo" debe estar enfocada a definir áreas corporales específicas.
Por ejemplo, si hacen muchas pesas desarrollarán mucho músculo y se verán recargados, más gordos que musculosos, por lo que se recomienda hacerla sólo tres veces a la semana, con poco peso y 3 ó 4 series de 8 ó 12 repeticiones para cada área corporal.
No obstante, los ejercicios cardiovasculares deben ser el fuerte de un "mesomorfo", cuya rutina debe ser 4 ó 5 veces a la semana, durante 30 ó 40 minutos.
Comer bien, sano y nutritivo es indispensable para todas las contexturas físicas, sólo que por el ritmo al que trabaje su metabolismo, unos pueden comer más de una cosa y menos de otra, dependiendo de sus necesidades y requerimientos.
La Dra. Enitza De George, de la clínica Medic Spa (nutrición y bienestar integra), señala que los mesomorfos pueden comer suficientes carbohidratos, proteínas y grasas, sin exagerar de uno u otro grupo de alimentos, ya que son de contextura corporal energética y una capacidad elevada de músculos que les permiten quemar bastante calorías.
Por ejemplo, constantemente nos crece piel nueva por todo el cuerpo ya que los tejidos necesitan ser reemplazados conforme envejecemos.
Cuando las células del cuerpo necesitan multiplicarse para crear nuevas, utilizan las instrucciones contenidas en su ADN.
En un cuerpo sano, se produce el número suficiente como para reemplazarlas y después detienen la producción.
El cáncer es simplemente lo que pasa si este proceso se sale de control y las células siguen produciéndose.
Mi tumor cerebral es un bulto de mis propias células que se han olvidado cómo detenerse para no seguir creciendo.
Yo espero que la dosis de radiación que estoy recibiendo pueda refrescarles la memoria.
Es alentador saber cuántos mecanismos de seguridad tiene el cuerpo para prevenir el cáncer.
El cáncer ataca al azar, pero por supuesto, hay gran cantidad de cosas que uno puede hacer para reducir las probabilidades que estos mecanismos de seguridad se desactiven.
El ADN de una célula puede dañarse fácilmente.
Una de las formas es cuando se producen nuevas células y se copia mal el ADN de la célula madre. Las sustancias químicas, como las del tabaco, o la radiación también los dañan.
Esto pasa todo el tiempo, pero el cuerpo es sabio y detecta y elimina todas estas células dañadas antes que se dividan y transmitan la información falsa a otras células.
Ocasionalmente en la vida de una persona, una célula dañada logra sobrevivir y empieza a crear copias de ella. A pesar esto, hay cierta garantía que asegura que esas células no se desarrollen en un tumor.
Dentro del cuerpo humano trabajan entre cuatro y siete mecanismos que van limpiando lo dañado y es eso lo que nos mantiene saludables.
Al menos que todos estos mecanismos fallen, nadie contrae cáncer.
La falla de cualquiera de estos mecanismos es bastante improbable y sólo ocurre al azar.
La verdad es que a la mayoría de nosotros contraemos cualquier otra cosa antes que todos estos mecanismos de seguridad fallan.
Personas en cuyas familias hay un historial de cáncer simplemente tienen falla en uno o dos de estos mencanismos de seguridad.
Esto no significa que necesariamente sean propensos a contraer cáncer. Simplemente las probabilidades son más altas que cualquier otra persona.
Robert Weinberg no hace reparos en sugerir cuál es la mejor manera: pare de fumar o no empiece.
El humo de tabaco contiene una potente combinación de sustancias químicas que fácilmente puede hacer provocar que uno o más de estos genes empiecen a fallar.
Otro que es fácilmente evitable, es el de tomar el sol sin la protección debida contra los rayos UV.