Antonio Banderas es un astro en América y en Europa.
Agotado y radiante tras dos jornadas maratonianas en el Festival de Cine de San Sebastián, Antonio Banderas cree que su predisposición a asumir riesgos es la que le ha llevado a convertirse en el flamante Premio Donostia de la 56ª edición de la cita cinematográfica.
"En líneas generales, en mi carrera me he ido dejando llevar, he sido una persona que ha asumido riesgos. Tengo la impresión de que quizá por ese motivo se me dé el premio esta noche", declaró el actor malagueño.
Banderas, que atiende sin descanso un compromiso tras otro, aterrizó en San Sebastián el jueves para presentar la película "The other man", de Richard Eyre, que protagoniza junto a Liam Neeson y Laura Linney, y que fue la encargada de dar el pistoletazo de salida al festival, pese a no optar a la Concha de Oro por presentarse fuera de competición.
Pocas horas antes de que Pedro Almodóvar le entregara el premio Donostia que honra una trayectoria que comenzó en el cine en 1982 con "Laberinto de pasiones", obra del director manchego, Banderas expresó un gran agradecimiento al festival al que acudió por primera vez hace ya 26 años, "con 350 pesetas y haciendo autostop".
Puede que haya aportado un granito de arena a la hora de derribar muros que parecían imposibles de derribar, a quitarnos de encima ese complejo de inferioridad que veníamos arrastrando hacía muchos años los españoles", dijo mientras destacó las habilidades y logros de otros compatriotas españoles.
Preguntado sobre si cree que su estela ha podido ayudar en Estados Unidos a otros intérpretes españoles como el ganador de un Oscar, Javier Bardem, el malagueño restó importancia a esas consideraciones y alabó a Bardem, que por la mañana recibió el Premio Nacional de Cinematografía, como "un actor de ensueño".
En Hollywood ha tenido que construir su carrera con los papeles que le iban ofreciendo y espero que el material que me sigan ofreciendo sea más profundo y optimista.