Ser padre es una idea que a muchos hombres les aterra, mientras que a otros, simplemente les da por hacerla realidad irresponsablemente. Para muchos, esta tarea se torna más difícil cuando se tiene presente la inexperiencia y sobre todo, cuando se goza de juventud. Sin embargo, quizás en alguna ocasión usted ha tenido la oportunidad de ver en acción a Emanuel Carrasquilla. El se desempeña como fotógrafo de "Estilo de Vida".
Y es que detrás de este extrovertido joven, que sin más ni más acomoda a las personas para tomarles una foto, y que sin titubeos les pide su nombre, hay un tierno y excelente padre. Con sólo escucharlo hablar de su hijo "Emmanuel", de 10 meses, se evoca todo el amor y el orgullo que le profesa.
Para "Carrasquilla", como es conocido en el "mundo de las sociales", lo más difícil ha sido renunciar a sus sueños regulares.
"Despertarme en las madrugadas, así como desprenderme de todas las cosas que hacía con anterioridad, como ir al cine, salir a comer e ir a la playa los fines de semana, es sumamente difícil, pero son etapas de la vida que poco a poco deben enfrentarse". Y es que como padre experimenta sensaciones que nunca había vivido. "Todas estas cosas se compensan con una sola sonrisa de mi hijo. Para mí, ser padre es algo inexplicable, hay que vivirlo para saber lo que se siente".
Según Carrasquilla, de tener la oportunidad de haber pospuesto la paternidad, no lo haría. Y es que quiere disfrutar parte de su juventud al lado de su pequeño hijo. "Nadie está preparado para ser padre, esto lo desarrollas cuando estás frente a él". Fuera de sus actividades compartidas entre la fotografía y su negocio de decoración, es normal escuchar a Carrasquilla preocupado por el tiempo que desea dedicarle a su hermoso bebé.
Por esta razón no pierde la oportunidad de ayudar en los cuidados de "Emmanuelín". Sabe darle los medicamentos, cambiarle los pañales, bañarlo, alimentarlo y siempre está pendiente de llevarlo al pediatra.
Pero lo más importante, es que en todo momento trata de demostrarle su amor. Sorprendentemente, Carrasquilla es un hombre inusual. Además de ayudar a su esposa Lorena, buscándole las mamaderas, los chupones y la ropa...¡todos los días, a las cinco de la mañana se despierta para hacerle la mamadera al pequeño Emanuel! Increíble, verdad...
Este audaz fotógrafo relata que cuando le dieron la noticia de que sería padre por primera vez, se puso muy feliz, pero confiesa que no fue ese tipo de alegría que siempre pensó, es decir, no estaba "muerto de felicidad".
Pero es que para él, hasta que no se tiene al hijo, no se sabe lo que verdaderamente significa. "No fue hasta cuando lo vi, que experimenté que realmente tenía un hijo, y todavía pasaron los días y me costaba creerlo". "Personalmente, me mata cuando Emmanuelín tiene sueño. Se acuesta en mi pecho y se vuelve tan mimoso que parece un gato", indica este abnegado padre con mucha emoción.
"Una vez cuando el bebé dormía en el mismo cuarto con nosotros, intentamos acostumbrarlo a que se durmiera en su cuna sin ayuda... Lloró tanto que me desesperó y le pedí a mi esposa que lo cargara para que no llorara más". Y es que tenía alrededor de quince días que no lo dejaba dormir. "Como hombre, siento que lo más difícil no es necesariamente cambiarle el pañal ni nada de eso, sino más bien el tener que despertarte cada vez que llora".
Una de sus mayores preocupaciones como padre, es el futuro del pequeño Emanuel. "Quisiera asegurarle el futuro a mi hijo para que no pase dificultades, que tenga una buena educación y una excelente formación moral". "No quiero que le falte cariño y comprensión. Quiero que en mí encuentre a un amigo. Lo material es secundario, lo primordial es que se sienta querido y comprendido".
Ante los hombres que le temen a la paternidad, Carrasquilla dice que "no saben lo que se están perdiendo. Por más sacrificios que ésta acarree, lo vale". Confesó que aunque durante los primeros tres meses, cuando el bebé no hace nada, no hay mayor emoción, no es hasta cuando empieza a reírse contigo y a reconocerte, que deja una sensación inexplicable.