Las estrías, esos surcos en la piel, se han convertido en un dolor de cabeza.
El tratamiento depende de su profundidad.
La clave es someter la piel a una hidratación extra. Los productos deben tener aceites naturales: almendras, jojoba y semillas de girasol, los que penetran más profundamente en la piel, intensificando la micro circulación y reforzando la elasticidad cutánea.
Si la estría conserva un tono rosáceo, es señal de que todavía existe vascularización, por tanto existen mayores posibilidades de que desaparezca.
La microdermabrasión es una técnica muy efectiva para su eliminación. Para este tratamiento se emplea una máquina especial y cristales muy pequeños que consiguen exfoliar la piel a niveles profundos. También está la opción del láser..