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Autoestima: escudo contra huracanes de la vida


Ver cuadros de gente deprimida, personas que tienen complejo de inferioridad o que sienten que no encajan en ningún lado es común.
Hacer sentir bien a los demás depende de cada uno de nosotros. Sentirnos bien, también.
Como los demás inciden en uno. Es importante tener una sólida autoestima para poder enfrentar toda clase de críticas provenientes de personas que lo hacen con buena o mala intención, o sencillamente opinan por opinar y como dicen algunos "al que le caiga el guante, que se lo plante".
Pero, esto, la autoestima, ¿por qué es tan importante? Y ¿por qué hacen mella en nosotros como seres humanos lo que digan o dejen de decir los demás?
Porque, somos gregarios es una buena razón. Y, no somos ajenos a la imagen que proyectamos. O que creemos proyectar.
Otra explicación sería porque dependemos de los demás y los demás de nosotros. En mayor o menor grado.
Sin duda, aceptémoslo o no, nos importa en algún grado lo que piensen, digan y sientan los demás respecto de nosotros. Esto es así sencillamente porque buscamos aceptación. Tenemos un ego qué alimentar y esa necesidad de "ser parte de", "pertenecer", "ser bien vistos", fortalece, hace sentir bien, es como una energía que impulsa.
Los padres, nos lo han dicho en reiteradas ocasiones las psicólogas, como Lizeyca Villamil, Juana Herrera, Xochitl Mckay, pueden hacer que sus hijos logren grandes cosas, desarrollen su potencial o sencillamente "cortarle las alas", encasillarlos, llenarlos de complejos.
La autoestima es ese quererse, valorarse, saberse especial, diferente, sentirse querido. Es tan delicada como una filigrana. Es de hecho algo especial, que cuando es lacerada resulta bien difícil (no imposible) volver a elevarla a un nivel donde el individuo se sienta cómodo, seguro.
Conductas que deben evitarse en el trato con los niños, porque dejan huellas es ponerle motes (sobrenombres, apodos) hirientes, usar con ellos adjetivos que los humillen, compararlos con otros niños de forma que ellos queden peor parados, compararlos con animales, ridiculizarlos, castigarlos en público, menospreciar sus capacidades, insultarlos.
En la relación con los hijos resulta positivo, por el contario, lo siguiente: exaltar virtudes, corregir con amor, orientar, criticar el acto no la persona, dar buenos ejemplos para poder ser emulado para bien, hablarle de buenas maneras, reconocer que también somos humanos y nos equivocamos y brindar afecto cuando sentimos que necesitan una palabra, un amigo, alguien que los escuche..
Si el niño tiene una imagen positiva de sí mismo, se quiere, se acepta y desea ser cada vez mejor, se sentirá confiando y se esmerará para lograr sus metas.


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281126
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América