Cualquier mujer puede padecerlo pero su evolución y su posibilidad de curación dependerán en gran parte de sus conocimientos y de la actitud que adopte respecto al mismo.
Es preciso saber que todo bulto en una mama puede ser un cáncer, pero que en la mayoría de los casos no lo será; la diferencia entre una y otra posibilidad sólo puede apreciarla el médico, por tanto, debes saber reconocer un bulto en tu seno y acudir al médico ante la comprobación de una anomalía.
Aunque el cáncer de seno es más frecuente en las edades medias de la vida, conviene que la mujer desde muy joven aprenda a conocer su mama. Ponte frente a un espejo con los brazos caídos y comprueba que tus mamas: Se mantienen con el tamaño y la forma de siempre. Su piel es lisa y no tiene arrugas o asperezas. Que el borde inferior es regular. Los pezones no están retraídos ni eliminan líquidos anormales.
Levanta los brazos lentamente, hasta ponerlos verticales y observa si encuentras alguna diferencia notable entre ambos pechos o en las axilas. Bajas los brazos y une tus manos por encima de las mamas haciendo fuerza hacia afuera. De esta manera pones tensos los músculos del tórax y podrías hacer más visibles alguna anomalía. Para proceder a la palpación, imagina que tus mamas está dividida en cuatros partes o cuadrantes, cuyo punto de contacto fuera el pezón. Pon tu mano plana, con los dedos estirados y con ella presiona lentamente la mama contra la pared del pecho, explora sucesivamente los cuatros cuadrantes de cada mama del modo siguiente: