Ante un accidente de tráfico tan decisivo es saber lo que hay que hacer como lo que se debe evitar. Si los nervios le traicionan y pierde la calma o duda sobre cómo atender a un accidentado, no lo haga y busque a alguien que pueda hacerlo correctamente. Mientras llega la ayuda solicitada al menos puede procurar apoyo emocional a la víctima e intentar tranquilizarle, lo cual también es muy importante.
Para aplicar los primeros auxilios con eficacia, el mejor aliado de todo "samaritano del asfalto" es la prudencia, para evitar que se agrave la situación de los accidentados. El primer requisito para ayudarlos es mantenerse tranquilo para dar los pasos más adecuados.
"Antes que nada deberá dejar situado adecuadamente su vehículo para no convertirse en el causante de otro percance, señalizar la emergencia y, si es posible, retirar de la carretera el coche accidentado", recomienda el doctor Javier Alonso Santos, un prestigioso experto en Medicina de Tráfico.
"Después mire si los heridos respiran, sangran o están conscientes. Si nada les amenaza, como la posibilidad de un fuego o un ahogamiento, déjeles en el vehículo. Si las víctimas han sido despedidas fuera del vehículo, se trata de un vehículo de dos ruedas o de un peatón, manténgale en la calzada", señala Alonso Santos. "Sólo si hay peligro inmediato, hay que llevar a la víctima a la acera o a la cuneta, con determinadas precauciones".
AYUDE A LOS ACCIDENTADOS, ES SU OBLIGACION
Con el progresivo aumento de la cantidad de vehículos en circulación y de los desplazamientos en automotores, las posibilidades de presenciar un accidente de tráfico son cada vez mayores y, aunque pueda pensar que no le incumbe, todo conductor está humana y legalmente obligado a ayudar a los accidentados, pasando de ser un mero observador pasivo del problema a un protagonista activo de su solución.
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Pida refuerzos, aporte información. Ante un accidente, llame por teléfono a los bomberos, servicios de urgencia o a la Policía. Indíqueles el lugar del siniestro (número y kilómetro de la carretera o la dirección exacta si es una población), así como el tipo de vehículo (camión, autobús, coche) y el número y estado de las víctimas, así como los factores agravantes, como incendio o personas atrapadas.
No se deje dominar por los nervios, hable claramente y no cuelgue primero, ya que pueden solicitarle más datos. Permanezca en el lugar hasta que lleguen los servicios de socorro y colabore con ellos para esclarecer los hechos.
Proteja la zona, evalúe la situación. Asegure la protección de la carretera al menos 100 metros por delante y detrás del accidente colocando triángulos de señalización, balizas o cualquier otra señal visible. Quite el contacto de los vehículos accidentados, póngales el freno de mano y calce los vehículos si es necesario.
Recupere la respiración. Si el accidentado está inconsciente, no responde o no reacciona, aflójele el botón del cuello, desabróchele el cinturón y los vestidos ajustados. Si no respira, lo cual indica la falta de movimientos en el pecho, hay que tomar la cabeza de la víctima, con una mano en la barbilla y la otra en la nuca, tirando ligeramente hacia arriba con la mano que sujete la nuca y empujando hacia atrás con la mano que sujete la barbilla. Efectúe todas estas maniobras con mucha suavidad. Después hay que abrir la boca del damnificado y con los dedos en gancho retire los cuerpos extraños (sangre, dientes rotos, vómitos). Por último, se debe soplar en su boca (cerrándole la nariz) o en la nariz (cerrándole la boca) para que no escape el aire y compruebe si el pecho se infla. Sople 15 veces por minuto, manteniéndole la cabeza hacia atrás. Continúe con estas medidas hasta que vuelva a respirar o llegue ayuda.
Atienda las heridas. Si detecta una herida que sangra mucho, después de quitarle cualquier ropaje para verla bien, hay que aplicarle un gran apósito, un pañuelo, una tela blanca limpia o en su defecto cualquier tela y empujar con fuerza con la mano, manteniendo la compresión y esperando algunos minutos. Si tiene una banda o un vendaje compresivo, colóquelo alrededor del miembro que sangra, a la altura de la herida, y apriételo con fuerza pero sin exceso. Ante una hemorragia, no retire ni cambie las vendas aunque estén empapadas; coloque otras secas y nuevas encima de las mojadas.
Salvaguarde a los accidentados. Si el accidentado está dentro del vehículo y no corre un peligro inminente, no lo toque. Si está amenazada su vida o integridad física, sáquelo con mucha precaución y si es posible hágalo con ayuda de otra persona, de modo que el conjunto cabeza-cuello-tronco forme un bloque rígido. No debe doblar la cabeza sobre el cuello, ni éste sobre el tórax, ni el tórax sobre la pelvis. Si el herido está tirado en la carretera y corre peligro, muévalo tirando por los pies, nunca por los brazos. Si no corre peligro pero sangra por la cara, vomita o no reacciona, póngale de lado sin torcer el cuerpo, casi boca abajo, con la ayuda de dos personas.