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¡Auxilio, mi hijo es hiperactivo!


Karina es adorable, extrovertida y muy simpática, un día la invité a mi casa y me arrepentí de ello pasados los primeros cinco minutos de su estadía. Ella encontró un ganchito de pelo y casi lo mete en un enchufe eléctrico, tomó mis horquillas del lavadero y las introdujo en el VHS, salió de la casa y se dirigía a la calle. ¡Uff, me tenía exhausta física y neurológicamente.
Cuando llegó su madre por ella, le preguntó cuando quería volver, a lo que espontáneamente yo respondí que no en mucho tiempo. Casos como este son parte de la vida de muchas familias, complicando el ya delicado proceso del crecimiento tanto para padres como para los pequeños. Ahora con los avances de la ciencia hemos podido entender un poco que en algunos casos no es sólo travesura infantil, sino una enfermedad que se puede tratar, la hiperactividad.
La hiperactividad puede variar según la edad y el nivel de desarrollo del niño o niña y se trata más de una actividad motora inapropiada, desordenada y sin finalidad, que de una actividad motora excesiva. Es un trastorno frecuente que afecta del 3 al 5 % de los niños en edad escolar.
CARACTERISTICAS DE LOS NIÑOS HIPERACTIVOS
Los tres indicativos para diagnosticar la hiperactividad son: dificultad para mantener su atención, impulsividad e hiperactividad motriz o exceso de movimiento. Una niña o niño hiperactivo es incapaz de permanecer sentado, se levanta durante las comidas y cuando hace las tareas, se contorsiona, se balancea en su silla, corre por todas partes, se mueve sin parar, toca todo y manipula los objetos sin finalidad organizada. Le cuesta participar en las actividades de grupo y en las que hay que permanecer tranquilo. Habla mucho y hace mucho ruido durante las actividades que requieren calma.
Para el psiquiatra infantil Mario Hernando Cáceres, los niños hiperactivos manifiestan su condición desde que son muy pequeños; son muy llorones, inquietos, duermen muy poco, inclusive, desde el vientre materno se mueven constantemente, además, son más propensos a los accidentes. Sin embargo, lo más común es detectarlo cuando inicia su edad escolar, y para diagnosticarlo es necesario que el niño o niña cumpla al menos dos de estas características: dificultad para mantener su atención en algo, se distrae constantemente, es muy impulsivo y no puede esperar, hiperactividad motriz, es decir, no puede estar quieto a menos que le interese estarlo. El licenciado Jaén aclara que a diferencia de un niño o niña "inquieto", el hiperactivo no controla sus impulsos, y su conducta le puede llevar a sufrir muchos accidentes. Los expertos recomiendan esperar seis meses de conducta irregular para evitar un diagnóstico temprano erróneo.
MEDICACION VS TRATAMIENTO
Existen varios tipos de tratamiento que se deben adaptar una estrategia específica a cada caso empleando diferentes métodos terapéuticos como la intervención educativa y pedagógica, la psicoterapia y la reeducación. El tratamiento con medicamentos se reserva a las formas invalidantes; la psicoterapia es un factor complementario e indispensable en el tratamiento de este trastorno crónico.
La evaluación de un niño hiperactivo se complementa con estudios del coeficiente intelectual, la evaluación del nivel escolar, el examen del lenguaje y el examen psicomotor. En algunos caos es indicada la medicación con Ritalina, sus defensores la prefieren porque "normaliza" la conducta y prolonga los períodos de atención de los pacientes; sin embargo sus detractores la califican como una salida fácil que impide buscar el origen del trastorno.
ESTABLECER LAS REGLAS DEL JUEGO
La labor de los padres de niños hiperactivos es fundamental para superar y/o controlar este tipo de conducta. El psicólogo Rolando Jaén recomienda como primer paso consultar a un profesional, ya sea un neuropediatra, un psicólogo clínico o un psiquiatra infantil.
También sugiere a los progenitores que establezcan relaciones positivas con sus hijos, deben emplear normas de disciplina explícitas para que el niño sepa exactamente que se espera de él o ella. Sus instrucciones deben ser breves, precisas y concretas. No se recomienda los castigos físicos, los adultos deben analizar desapasionadamente las infracciones y pensar los castigos, que han de ser breves para no provocar ansiedad en los niños.
El psicólogo Rolando Jaén señala que a estos niños les encantan los video juegos, con ellos pueden quedarse tranquilos por un período indeterminado de tiempo porque les brindan muchos estímulos. Jocosamente acotó que los padres somos muy aburridos, si fuéramos tan entretenidos como los videojuegos no habría problema. Por mi parte, considero que a la par de la ayuda profesional se encuentra el amor como principal ingrediente para tratar a estos pequeñines, es la medicina más antigua, económica y eficaz.


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Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
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