Las inclemencias del tiempo, el estrés, la corredera contra el reloj, el descuido y la edad, pasan la factura en el cuerpo humano. La piel no es la excepción.
Con una apretada agenda a veces no es posible ir al salón de belleza pero, seguramente quieres que tu cutis luzca fresco.

Para salir avante hasta que saques tiempo, recurre a las famosas mascarillas caseras, que desde tiempos inmemoriales han sido aliadas de la belleza. Hasta la bella Cleopatra hacía uso de una de miel, según pueden ver en la web.
Para esta milenaria y sencilla mascarilla solamente necesitas una cucharadita de leche cocida y otra de miel, que procederás a mezclar bien hasta obtener una pasta homogénea, la cual debe aplicar en el rostro, dejarla secar media hora y retirarla con agua caliente. Luego, lava otra vez tu cara con agua fría.
Las almendras, yogur, avena, leche, pulpa de frutas (papaya, limón, aguacate, melón), el aceite de oliva, la clara de huevo, el pepino, tomate... también hacen maravillas en el rostro.
Las hay para toda clases de cutis.
Para piel grasa: mezcla 3 cucharadas de yogur natural, una de zumo de limón y una de avena. Aplícala en el rostro, principalmente en las áreas brillantes (nariz y frente) y déjala 15 minutos, luego retírala con agua fría.
Útil para piel grasosa es también la mezcla de 1/2 vaso de yogur, 1/2 zanahoria rallada y una cucharadita de fécula de maíz o licúa media taza de té de manzanilla con ramas de perejil, una tajada de piña y 1/2 taza de yogur.
Para la piel seca machaca un aguacate maduro y añade una cuchara de aceite de oliva extra virgen. O mezcla 1/2 cucharadita de miel y la yema de un huevo, hasta formar una masa. Aplícala por 20 minutos. Retírala con agua tibia.