Variedades

Bahía Honda un tesoro nacional lleno de riquezas


Existe en la costa pacífica de Veraguas un pequeño rincón al que sólo se puede llegar en caballo o en lancha, y se aprecia en nuestro mapa como una entrada de mar con una isla en medio. A ese lugar nos dirigimos para conocer cuán profunda era Bahía Honda.
Nuestro recorrido, realizado junto a un biólogo amigo, comenzó a las ocho de la noche del Jueves Santo de este año. Partimos de Panamá hacia Soná, para continuar por una carretera de piedra hasta Santa Catalina, lugar al que llegamos a las 2 de la mañana y en el que decidimos quedarnos hasta el amanecer. Esta zona es visitada por "surfistas" tanto nacionales como extranjeros, quienes consideran las olas de Santa Catalina como unas de las mejores de Centroamérica.
A eso de las siete de la mañana nos contactó Mike, quien nos transportaría en lancha desde Santa Catalina hasta Bahía Honda. Un recorrido de una hora viajando paralelo a la costa, en dirección oeste (con una ruta similar hacia Chiriquí).
RECONOCIMIENTO DE PECES
Por fin llegamos y pudimos observar un lugar paradisiaco en donde el agua azul se asemeja a un despejado cielo de verano, con playas de arena blanca y áreas ideales para acampar y descansar.
A diferencia de otros viajeros, nuestro interés en la costa de Veraguas radicaba exclusivamente en realizar un reconocimiento preliminar de las especies de peces y corales que se desarrollan en Bahía Honda, en donde además, se ha iniciado un proyecto que pretende establecer una estación científica para estudios de los ecosistemas marinos y terrestres del área.
Este proyecto está diseñado y financiado por un europeo, quien compró algunos terrenos del lugar y que, según lugareños, ha recibido la visita de Mick Jagger de los Rolling Stone. Aunque un poco extraño, ellos aseguran que el reconocido miembro de la banda inglesa llegó a Bahía Honda en un yate de 60 pies para observar los avances del proyecto científico.
UN LUGAR DE ESTRELLAS
Sintiéndonos en un lugar visitado por los famosos, nuestro recorrido del fin de semana se intensificó. Comenzamos a bucear y logramos descubrir arrecifes coralinos en un lugar que demarcamos con la ayuda de un sistema de localización satelital (GPS por sus siglas en inglés) para nuestra próxima visita. Como este era un estudio preliminar, la idea era realizar algunos buceos de reconocimiento para regresar posteriormente con el equipo necesario e iniciar la identificación y el estudio formal de las especies de peces y corales que encontráramos. Y lo que descubrimos fueron arrecifes que no se encuentran registrados en ningún libro que conozcamos sobre esta materia. Valió la pena.
A menos de una hora de Bahía Honda se encuentra la Isla de Coiba y hubiese sido un pecado no ir a conocer la "isla cárcel", por lo que el domingo nos dirigimos hacia allá. Al llegar nos registramos con las autoridades del ANAM y pagamos la entrada al parque nacional.
Habíamos guardado oxígeno en nuestros tanques de buceo y las personas de la ANAM nos sugirieron conocer los arrecifes de la isla Granito de Oro. La playa de arena fina y blanca y el mar frente a ella es completamente transparente. Esta es una pequeña isla que queda en la costa de Coiba..... un lugar perfecto para realizar los últimos buceos de nuestro paseo. Coiba sobrepasó nuestras expectativas, vimos morenas, tortugas, tiburones, los más diversos peces y un arrecife saludable lleno de colores y vida marina.
Los lugareños nos contaron que un grupo de norteamericanos que iban a practicar buceo cerca de la isla Jicarón, situada al sur de Coiba, decidieron permanecer tres semanas más de lo planeado cuando observaron todo el esplendor marino. También aseguran que entre la isla Jicarón y Montuosa existe un lugar llamado Banco Aníbal, que está reconocido por su excelente pesca deportiva.
UN PLACER PARA LOS SENTIDOS
Disfrutar de nuestro viaje desde y hacia el lugar donde nos hospedamos se convirtió en un verdadero placer a nuestros sentidos. Quedamos maravillados al observar como una mantaraya saltaba del mar haciendo una pirueta en el aire para regresar a su hábitat. Como olvidar a una fiel compañera de cada recorrido, una perra pastor alemán de nuestro guía, que estuvo con nosotros en cada lugar visitado y que hasta intentó bucear junto con el grupo.
POCO QUE LLEVAR
Nos resultó jocoso que como siempre íbamos preparados con nuestra comida seca (enlatada), bolsa de dormir, tienda de campaña, galones de agua etc., pero, no tuvimos necesidad de usarlos porque en lugar de hospedaje habían cómodos camarotes, una antena parabólica (hasta vimos una película por cable en la noche del sábado), un VHS, computadora con internet y hasta cocineras!!!. No fue necesario nuestra comida que fue reemplazada por deliciosos pargos y meros recién sacados del mar y cocinados con ricas especias. Además, dormimos en camarotes con mosquiteros y en la noche navegamos en el internet..... y todo esto en medio de la selva en un lugar recóndito y prácticamente inaccesible.
Luego de disfrutar de la belleza de nuestros mares, la tarde del domingo comenzamos nuestro regreso a la ciudad. Como muchas otras veces, estabamos cansados, pero llenos de recuerdos de otro tesoro nacional poco conocido. En el camino de regreso ya estábamos buscando en el mapa otro lugar desconocido donde realizaríamos nuestra próxima aventura.


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22498
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América