A simple vista no aparenta ni la edad ni el gran talento que posee en el baile. A sus escasos 14 años, Beatriz Victoria López, ya es una triunfadora. Recientemente ganó una medalla de oro, en las competencias de ballet del Dance Educators of America, que tuvo como escenario la ciudad de Nueva York y en las que participaron más de 20 bailarinas de norte y Sudamérica
Su hermosa cabellera, larga y castaña, parece ser el centro de su atención y el único elemento disponible para ocultar un nerviosismo que con sus palabras intenta negar. Es abierta y espontánea al hablar sobre la competencia, en la que participó como representante de la Academia Pointé Centro de Danzas, en la categoría II, conjuntamente con adolescentes de entre los 12 y 15 años.
El evento, realizado del 28 al 30 de junio, además de ser de carácter competitivo también era de tipo educacional, ya que las jóvenes debían asistir a seminarios durante el día, de 8 de la mañana a 4 de la tarde, para posteriormente demostrar su talento individual en las competencias que se iniciaban a las seis.
Beatriz, al igual que otras niñas ensayaba las coreografías durante el día, aunque el trabajo real ya lo había realizado desde dos meses atrás en Panamá, cuando decidió participar y practicar los bailes que los propios organizadores del evento le enviaron sobre las rutinas que debían seguir. Todas las participantes debían bailar lo mismo.
Según ella no estaba para nada nerviosa, quizás la experiencia de estar compitiendo desde hace cinco años en distintos certámenes a nivel internacional le daban la seguridad y destreza para cautivar al jurado con los movimientos y el donaire que la hicieron ganadora de la tan deseada medalla de oro.
Y, es que los cinco bailes que interpretó durante la competencia fueron suficientes. Entre un "adagio", en el que los movimientos de piernas son fundamentales; los dos "alegros" , que se caracteriza por pequeños saltos y las dos variaciones, en las que se mezclan "adagio y alegros", impresionaron a los concurrentes.
Y es que además de haber superado las cuatro eliminatorias, como alguna de las otras, se trajo una de las principal medalla de la competencia.
Beatriz empieza sus estudios de ballet a la edad de cinco años en la academia Steps, hasta los 7, cuando decide continuar en la Academia Pointé Centro de Danzas, y aprender además de ballet, tap y jazz. Dos años después es seleccionada para asistir a su primera competencia, no si antes, participar en varias eliminatorias, en las que sobresalió. La constante se ha mantenido estos últimos cinco años, en los que ha participado en varias competencias internacionales y logrado importantes lugares dentro de cada uno de los certámenes.
Pero su amor por la danza no se inició a los cinco años, desde antes era obvia su inclinación que según ella, transmitía, cantando y bailando en las fiestas de cumpleaños de sus amiguitas, reuniones y paseos familiares. Con una gran sonrisa recuerda que "desde chiquita me la pasaba saltando y bailando y, por supuesto también inventado bailes y coreografías e incluso planeado los "shows". Su madre al observarla decide que inscribirla en una escuela de ballet y, desde entonces han transcurrido ya nueve años.
Ella es una joven especial, con el tiempo medido por un reloj, que en ocasiones no puede controlar. La faena de Beatriz se inicia a las 7:30 de la mañana cuando asiste a la Academia Interamericana, donde cursa el tercer año, en un horario que la mantiene hasta las 2:00 de la tarde, hora que regresa a casa. Dos horas más tarde, a eso de las 4:30 ya se encuentra en la academia, donde practica tres horas y media entre sus rutinas, las coreografías que presentará y algo de jazz y tap. Pero, no sólo eso, Beatriz es maestra de las niñas pequeñas. Para ella esto es un logro porque no todas las estudiantes tiene la posibilidad de enseñar, por lo que las bases y los conocimientos sólidos de ballet, tap y jazz influyeron en su desarrollo.
Para una adolescente esta tarea no debe ser fácil llegar a su casa casi a diario a las 8:30 ó 9:00 de la noche debe resultar extenuante, aunque ella afirma que está acostumbra y hace lo que le gusta y disfruta al igual que otras jóvenes de su edad durante los fines de semana cuando disfruta de la compañía de sus amigos y hacen cosas propias de los adolescentes.
Pero, pese al esfuerzo que está realizando, Beatriz está segura que su camino no sólo está marcado por el baile, una carrera es importante, aunque no sabe definir cuál, desea una profesión a la que catalogó como "normal", como Publicidad, Mercadeo, Administración de Empresas o ingeniera.
Sus aspiraciones en el baile tampoco están definidas, ya que para ella en nuestro país, lastimosamente, una carrera en la danza no es rentable, aunque muy en el fondo está consciente que siempre el baile formará parte de su vida, sin importar cuál sea el ritmo o dónde se encuentre.