De Gabriel García Márquez no puede decirse lo mismo que de Álvaro Mutis. Dos figuras relevantes de las letras colombianas, que han estado trenzados por una amistad de hierro, pero que en la batalla de los premios, el Gabo tuvo más suerte. Logró pegarle al premio gordo: el Nobel, sin haber tirado ni un golpe antes; es decir, no había recibido ningún premio de jerarquía por su obra, ya extensa, esto que de muchas formas, marca el sendero hacia Estocolmo, donde se entrega el galardón literario, que ya alcanza una suma por encima del millón de dólares.
Por su parte, a Álvaro Mutis, y de quien se ha dicho que es el primer lector de todo lo que escribe y publica García Márquez, los premios siempre le han rodeado, logrando galardones tan importantes como el Príncipe de Asturias de las Letras y en 2001 el Cervantes, máximo galardón de las letras españolas. Esto sin sumar el reconocimiento en su natal Colombia, Premio Nacional de las Letras de Colombia y el Premio Nacional de Poesía de Colombia. En Francia con el Premio Medici a la mejor obra extranjera.
El destino de estos amigos, García de 80 y Mutis de 84 años, los ha llevado por separado a diversos puntos del mundo, para luego recogerlos en México, donde ambos viven de forma apartada, y que podría compararse con lo que fue hasta algunos años atrás la Costa Azul francesa, donde reculaban los artistas adinerados para vivir sus últimos años de vida.
Mutis en una entrevista a la revista Gatopardo dijo que continuaba escribiendo, lo que no puede decirse del Nobel, aunque éste en el homenaje de sus 80 años el año pasado, dijo que retomaría la función. Aunque este tema lo aluda, tiene pendiente el compromiso de terminar el segundo y tercer volumen de las memorias, cuyo primer trozo se publicó bajo el título de "Vivir para contarla", que comprende su primera etapa como escritor, restando lo medular, los años después de recibir el Nobel.
Mutis encerrado en una cárcel.
En los años de la década de los 60 estuvo en la cárcel en México, donde escribió los desgarradores Cuentos de Lecumberri. Muy ligado a la industria del cine, ha sido agente en Latinoamérica de varias productoras y, como dato curioso, su maravillosa voz lo llevó a ser el narrador en español de la serie "Los Intocables", una de las interpretaciones más recordadas de la pantalla chica, aunque no venía acompañada de la imagen del personaje. Este periodo carcelario de Mutis, en otros tiempos, hubiese sido un verdadero impulso de mercadeo para su obra.
Pero, ¿cuál ha sido el motivo de faltarle aún un reconocimiento mayor a las letras de Mutis? La crítica asocia este hecho a que nadie recuerda un poema o una novela escrita por Mutis, aunque esta teoría no funciona del todo, sí es influente por lo menos para ensanchar el canal de ventas de un libro. Si se contabilizaran las veces que "Cien años de soledad" es nombrada para alguna referencia, hasta por aspirantes a reinas de belleza, las ventas hubiesen sido exageradamente astronómicas.
Porque nadie dice yo he leído "Maqroll el Gaviero" de Álvaro Mutis. Será acaso porque hasta el nombre tiene un juego de letras que no es común en castellano o porque no se jugó con un sentimiento que sufre la mayoría de las personas.