El joven baladista ecuatoriano, Juan Fernando Velasco, quien actualmente promociona su nueva producción titulada "Tanto amor", acaba de confirmar su participación en la Teletón 20-30, a celebrarse el próximo mes de diciembre en Panamá.
Este carismático y sencillo artista de 29 años, quien goza de un gran talento como compositor y cantante, anteriormente alcanzó mucho éxito con su primera producción "Para que no me Olvides", álbum que le abrió las puertas y lo proyectó a un nivel competitivo, ocupando el segundo lugar entre los finalistas del XL Festival de Viña del Mar.
Ganador de un disco de Platino en Colombia y doble disco de Oro en Ecuador, en esta ocasión este joven intérprete muestra su nueva producción con otra faceta artística, sin olvidar su inconfundible línea, cargada de excelente acústica.
Hace tan sólo un mes, Juan Fernando visitó nuestro país para promocionar "Tanto amor", al tiempo que aprovechó para presentar el tema "Dicen", que ya ocupa los primeros lugares de las listas de popularidad en las diferentes emisoras de baladas, y está de venta en Panamá.
Durante esta experiencia, adolescentes de ambos sexos van a sentir todo lo que sienten los verdaderos/as padres y madres. Si van en carro tienen que transportar al bebé en cargadera, llevar consigo la mamadera real con agua, llevarle su ropita para cambiarlo si se orina o defeca. No pueden renunciar a ser madres ni padres porque tienen exámenes, quieren ir a una discoteca, etc. Tienen que percatarse de que tener un hijo conlleva responsabilidad, compromiso, demanda tiempo, representa gastos, exige sacrificios y dedicación. Hay casos en que a los participantes se les asigna que busquen un apartamento o un empleo (para que se den cuenta que no es fácil y que sin educación, sin estar preparados y maduros para la vida la sociedad no les va a facilitar nada y estas limitantes afectarán su relación familiar y su futuro).
Se les insiste en la importancia de tener un proyecto de vida y de saber decir ¡No! A tiempo, por su bien y el de sus futuros hijos/as.
En Costa Rica, donde el proyecto está hace años y cuando los/las participantes tienen un examen en la escuela se ha dispuesto una guardería para que dejen allí a sus bebés (claro, pagando simbólicamente el costo del cuidado y desconectando la microcomputadora del simulador, para no volver loca a la cuidadora con tantos/as bebés demandando atención en un coro de llantos).