Brigitte Bardot, considerada un símbolo sexual en la década de los años 50 y 60, reprochó al ministro francés de Cultura, Frédéric Mitterrand, la designación de la tauromaquia (práctica que tiene que ver con la corrida de toros), como patrimonio cultural de Francia. Bardot, defensora de los animales, denunció esta decisión y pidió al ministro que se retracte.