La Feria del Libro de Madrid, que cerró sus puertas ayer domingo, ha consolidado su condición de mercado donde descubrir nuevas propuestas literarias al tiempo que foro de actividades lúdicas para atraer a potenciales lectores.
Un paseo por los Jardines del Buen Retiro, donde se ubica la feria, permite darse cuenta de que es, en primer lugar, un bazar en el que adentrarse y encontrar todo tipo de posibilidades literarias, desde obras de Naomi Klein hasta volúmenes para ejercicios.