Las sinfonías del compositor Ludwig van Beethoven y el ritmo de la conga son las fronteras que separan al joven colombiano Jaime Mestre del mundo de las pandillas, las drogas y la violencia.
Y es que Mestre a los 13 años estuvo a punto de creer que la calle era un mundo atractivo para un menor con demasiado tiempo libre en sus manos y que ya mostraba signos de rebeldía contra los estudios.
"Jaime quería estar en la calle todo el tiempo o viendo televisión", dijo a Efe Ingrid Mestre, madre del menor.
Era un escenario que ponía a su hijo en riesgo, y que exponía al menor a la amistad con pandilleros, pero todo eso cambió cuando se enteró de American Childrens Orchestras for Peace (ACOP), con sede en Miami.
"Ahora que va a cumplir 18 años le va excelente en los estudios y se convirtió en una persona muy responsable", afirmó la madre de Jaime.
Siguiendo el método del violinista y educador Shinichi Suzuki, basado en que la habilidad musical no es un talento innato, sino una destreza que puede ser desarrollada, ACOP imparte clases de música en escuelas públicas de manera gratuita.