Miles de kilómetros al sur, en la costa oeste de África, Nigeria todavía se recupera de los disturbios que causaron la muerte a más de 200 personas y dejaron a miles sin hogar en la capital del país, Abuja. En sus 52 años de existencia, el concurso "Miss Mundo" no ha estado exento de polémica.
Acusado de sexista, ha sido blanco de la ira de grupos feministas que veían en él una glorificación de la belleza y un insulto a la capacidad intelectual de las mujeres obligadas a desfilar como ganado en una competencia arcaica y sin sentido.
Sin embargo, nunca antes se había enfrentado a críticas tan feroces y acusaciones de ser responsable directo de trágicos sucesos como los ocurridos en Nigeria.
"Las competidoras tienen las manos manchadas de sangre", escribía una activista del movimiento feminista en Inglaterra, a la vez que criticaba ferozmente la decisión de traer el concurso a Londres. De "insensitivo e irresponsable" calificaba la prensa inglesa la decisión de efectuar el concurso en un país en el que parte de la población es musulmana.
¿Y qué piensan las "misses" de todas estas acusaciones? Tamara Henriksen, representante de Argentina dijo: "Me parece injusto que nos quieran hacer responsables de un problema que ya existía desde hacía mucho tiempo entre cristianos y musulmanes. Siento tremendamente lo que ocurrió allí, pero no creo que haya relación causa-efecto entre el concurso y los disturbios".