Variedades

Berlín, a una década de la caída del muro


Una ciudad cosmopolita, ordenada y tolerante. Es lo que se podría decir de Berlín, la capital de Alemania que hoy concentra unos tres millones 382 mil habitantes y que recientemente pudimos conocer. Pero en contraste, Berlín aún no olvida su pasado reciente. Vestigios de lo que fue el muro se pueden hallar por doquier y que hoy son parte del atractivo turístico.
Aún se pueden observar edificaciones que están siendo reconstruidas, luego que el fuego de las armas de los aliados las hiciera trizas en la Segunda Guerra Mundial. Su gente es muy variada en comparación con otras ciudades alemanas. Allí, el 40,6% de la población es de origen extranjero, en su gran mayoría turcos.
Quienes observamos por las agencias noticiosas televisivas la caída del muro en noviembre de 1989, pudimos, en parte, sentir la alegría entremezclada con la emoción que vivían cada uno de los alemanes. Digo en parte, porque no puede haber nadie en el mundo que en la distancia se imagine el reencuentro de familias enteras que por casi tres décadas permanecieron separadas gracias al capricho político.
A las 9:00 de la mañana, del martes 3 de junio, un grupo de catorce periodistas latinoamericanos guiado por Thomas Burghardt, decidió rememorar los inicios de la división de Alemania y cómo este hecho sigue marcando la vida de su gente.
En el andén U6 de la estación "Stadmitte" dio inicio el recorrido. Precisamente, éste fue uno de los puntos que quedó dividido el 13 de agosto de 1961 cuando la República Democrática Alemana (RDA) decide amurallar sus fronteras.
Como Stadmitte, otras estaciones del metro cruzaban todo Berlín, es decir iban de Oriente a Occidente por lo que, en vista de las divisiones políticas, hubo que condenarlas. Todas las entradas fueron selladas con ladrillos, a fin de evitar cualquier fuga de Alemania Oriental, de política comunista, a la Occidental, dominada por el capitalismo francés y norteamericano.
Pero lo de las estaciones fue un detalle. Con la intención de contener a los civiles dentro de las fronteras de la Alemania comunista y evitar las fugas masivas hacia la Alemania Occidental, se inicia la construcción del muro, que en primera instancia era de alambre de púas y posteriormente fue transformado en un muro de 3,60 metros de alto de puro hormigón armado de alta densidad.
Sumado a ello, para tener un espacio de tiro lo suficientemente amplio que permitiera la visibilidad, se destruyeron edificios. A este espacio se le conocería posteriormente como "la zona de la muerte" en la que más de 1000 personas entre civiles y militares perdieron la vida.
Quienes hemos conocido parte de la historia, siempre se nos ha contado de la existencia de un muro, pero en realidad Berlín fue dividida por dos muros. El que se conoce, y aún sus pedazos se venden como recuerdos o "souvenirs", era el muro que los alemanes de occidente reconocían. Para los alemanes de oriente, el muro iniciaba unos metros antes, es decir, tierras adentro de oriente.
En medio de estos dos muros, uno de hormigón armando y el otro de postes de cemento y alambre, se situaban las vallas de alarma, los topes de barrera, los miradores (302 en total), los caminos de convoyes, las bandas de control y la barrera para coches. No obstante, en ciertas áreas la distancia entre ambos muros era pequeña.
Esto es parte de la historia. La realidad de Berlín hoy y de toda Alemania es que, al haber transcurrido unos 13 años después de la caída del muro, hay aspectos en los que Alemania todavía no se ha podido unificar.
Esto se puede ver en el desarrollo urbanístico y arquitectónico, que, a nuestra impresión, es más avanzado en occidente que en oriente. Sumado a ello los salarios, aunque se esté desarrollando el mismo rubro, no son iguales; como tampoco lo son los niveles de productividad.


Mientras día tras día los alemanes luchan por lograr la unificación definitiva, una unificación que les costó lágrimas, dolor y sangre, en el Medio Oriente, específicamente en Israel, hay fuertes posibilidades que se erija otro muro en la Franja de Gaza.
Es necesario cuidar los riñones, pues al hacer ejercicios tienen más trabajo. De ellos depende que el organismo se mantenga limpio por dentro.
Almuerzo
  • Ensalada con pasta

  • Pollo guisado con setas

  • Jugo de naranja


Cena
  • Verduras y papas hervidas

  • Pescado al horno con cebolla y calabacín

  • Queso fresco con miel


Los hidratos de carbono son el combustible más limpio. Al hacer ejercicio se queman y no queda ni rastro; son energía ecológica para el cuerpo.
Almuerzo
  • Macarrones

  • Tortilla con cebolla

  • Fruta fresca


Cena
  • Arroz guisado y tomates

  • Pescado al vapor con verduras

  • Yogur con miel


El abuso de carnes y huevos es una bomba de colesterol. No sirve de nada parecer jóvenes por fuera si se está envejecido por dentro.
Almuerzo
  • Guisantes con jamón

  • Salmón al vapor con zanahorias

  • Arroz con leche


Cena
  • Puré de verduras

  • Bacalao frito

  • Un banano


Hay numerosas formas de reducir la grasa y las calorías sin que los alimentos pierdan su buen sabor. A continuación le damos varios ejemplos de cómo preparar algunas comidas que la dejarán satisfecha y que, consumidas con moderación, no la engordarán:
  • Papas asadas: Una mediana puede contener hasta 200 calorías. Sin embargo, la papa promedio tiene unos cuatro gramos de fibra que la ayudarán a sentirse llena.

  • Pepinos encurtidos: Aunque hay que evitar los muy salados, un pepino encurtido de tamaño mediano puede contener sólo 12 calorías y ayudarla a saciar un súbito ataque de hambre. Los chiles, pimientos, etc. encurtidos, también sacian de momento el apetito y no contienen apenas calorías.

  • Palomitas de maíz: Una taza y media sin mantequilla le proporcionarán unas 30 calorías y casi 2 gramos de fibra.

  • Frijoles: Son sabrosos y cada media taza tiene 7 gramos de fibra y 150 calorías.

  • Yogur congelado: Los bajos en grasa son deliciosos de postre o en sus meriendas.


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124086
Fecha y hora de publicación

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América