Hay gente que se cuida mucho de llegar tarde. Le es bochornoso. Le preocupa.
Está también la que nunca o casi nunca llega temprano ni a tiempo a ningún lugar donde alguien le espere o haya una actividad estipulada para comenzar a determinado tiempo. Y no le quita el sueño lo que suceda o piensen los demás.
Unos dicen que tiene que ver con la cultura. Otros, con la edad, nivel social o educativo.
Los machistas dirán que con el género.
Así vemos, pues, que no es solo la novia que llega tarde a la Iglesia mientras el novio se pone de todos los colores porque siente que es foco de todas las miradas y respira con alivio cuando la ve entrar. O a la inversa, que ella llega primero y los segundos se le hacen eternos mientras la ansiedad la está matando porque se pregunta si la dejaron plantada.
Pasa hasta en las mejores familias. En todas las esferas. A todos los niveles. En todas partes del mundo (en Occidente más que en Oriente), en todos los tiempos. Más ahora que antes. Entre gente de todas las edades. Mayormente entre jóvenes que entre adultos.
Funcionarios, celebridades y Pedro Pueblo se pueden cortar todos con la misma tijera: son impuntuales.
Sacarle el cuerpo a esta bochornosa realidad que nos resta imagen- con todo y que es muy fácil escudarse en que "es la hora panameña" o "así somos los latinos"- es querer tapar el sol con la mano.
¿Quién le pone el cascabel al gato? ¡Vaya pregunta!
Pero, ¿realmente debe preocuparnos esta situación? ¿Esta "mala costumbre", "mal hábito"?
No es que se vaya a acabar el mundo porque en este mismo segundo mientras alguien espera ansioso a otro éste esté muy campante tomándose su tiempo para llegar. Hay que tener a montones cortesía, paciencia y tolerancia.
Llegar tarde significa más que perder imagen. También hace mella a las finanzas nacionales y personales. No estoy exagerando. Imagínese usted que se sumen los minutos de tiempo que pierden el que llega tarde a un compromiso y el de él o los que lo estaban esperando. Estamos hablando de millones.
Una serie de preguntas vienen a la mente: ¿por qué ocurre esto? ¿Hasta cuándo seguirá siendo así? ¿Por qué nos hemos acostumbrado a aceptarlo y hasta nos parece una gracia decir frases como "La hora panameña"; "La invitación dice a tal hora, pero llégate más tarde sin problemas, porque nunca empiezan a tiempo"; "Ya sabes, fulanita o menganito por su alta jerarquía se hacen esperar"; " Tal vez ella nunca llega a tiempo y se hace esperar porque tiene complejo de reina"; "A "su alteza" siempre hay que esperarla y por si fuera poco, hacerle la venia cuando llega a la hora que se le antoja"; "Mujer tenía que ser..", "Pongan en la invitación una hora más temprano de la hora en que será el evento, la gente siempre llega tarde", "..es tan impuntual que hasta a su entierro va a llegar tarde".
La gente llega tarde, sí. Sin generalizar, porque, "de todo hay en la viña del Señor" y dando el crédito que merecen los puntuales.
La gente "siempre" llega tarde.. ¿Porque quiere? ¿Porque no puede? ¿Para curarse en salud y no perder su tiempo esperando a irresponsables que son impuntuales? Son tres razones muy distintas para esa conducta. Para esa mentalidad.
Hablar sobre el tema es "como llover sobre mojado". No sabía si ponerle signos de interrogación o dejarlo así.
A la hora de buscar las causas, los ojos miran todos en la misma dirección: el hogar. Dirán: "en su casa no le enseñaron a ser puntual".
No faltan los que le echan la culpa al tráfico, al mal tiempo, aducen algún mal físico, una falla mecánica..
Queremos culpar a la sábana, cuando en realidad es un asunto de valores, de respeto. Respeto por la otra persona y por su tiempo.
¿No les pasa por la mente acaso que el tiempo de todos vale lo mismo? Se mide con el reloj. Un reloj donde las horas tienen 60 minutos. Cada minuto 60 segundos.
Sólo el tiempo de Dios vale más. Y se mide diferente.
Insistimos. El que las personas sean impuntuales no tiene que ver ni con su jerarquía ni con su poder. Tampoco con su solvencia económica, su edad ni su sexo.
En conclusión, llegar tarde, ser impuntual no habla bien de nadie. Si se puede tratar de lograr un cambio, para que no se le diga a los turistas en otras latitudes que en países como Panamá la gente es impuntual.
¿Por qué los asiáticos, muchos europeos y todo el que se esmera en serlo, pueden ser puntuales y nosotros no?
Aprenda a ser tolerante.
Si no le gusta que lo hagan esperar, no haga esperar a otros.
Espere un tiempo prudencial y váyase.
Hágale saber a la persona que llegó tarde -o nunca llegó a la cita, entrevista o evento-su incomodidad por el retraso y haberle hecho perder el tiempo.
Acostúmbrese a avisar si va a llegar tarde.
"No juzgue a priori, pregúntele la causa y si es una razón de peso, acepte las excusas.
Considere los imprevistos.
Si es un evento, empiecen a la hora establecida haya o no haya público y con o sin la máxima autoridad o personalidad que debería encabezarlo. A menos que haya una razón particular.
Por impuntual se puede perder un empleo, una pareja, el tren, un avión, una oportunidad, dinero, tiempo.. y ganarse una mala imagen.
Ahora bien, no sólo los panameños somos impuntuales. Es algo con lo que identifican a los latinos, dijo el sociólogo Milciades Ortíz.
El Prof. Ortíz explica que al dar poca importancia a la puntualidad, sucede que yo no llego temprano "para curarme en salud", porque como me ha pasado que no me atienden a tiempo, me dejan plantada o si es un evento o espectáculo no empieza a la hora estipulada, asumo que ocurrirá así de nuevo. El que organiza, por su parte, asume que la audiciencia llegará tarde y empieza tarde el evento. Es un poco jugar con el tiempo de los demás, por ambas partes, que son cómplices de estimular "la hora panameña". Es un círculo vicioso.
"Ojalá todos fueran como el ex presidente Roberto Francisco "Nino" Chiari", dijo y relató que "una vez iba a comenzar un acto de la primera palada en el Bayano y como al momento de partir sólo habia un periodista, yo, salimos los dos en la piragua, sin fotógrafos. Pasado el acto los periodistas y fotógrafos quisieron que repitiera la primera palada. Se negó. Siempre fue puntual".