La biopsicoenergética es una ciencia nueva, hace 30 años fue aceptada en el ámbito científico, se encarga de estudiar las energía biopsicológicas y su relación con el cosmos, la naturaleza y los seres humanos. Trata al hombre desde un punto de vista biológico, psicológico, energético, espiritual, y su actitud ante los problemas sociales que son la causa de todos los problemas que tenemos ahora, generados por estrés.
De acuerdo con la Dra. Nélyda Gligo, esta energía se encuentra en todos lados, en el ser humano, quien intercambia energía con el universo y todo lo que le rodea. El universo es pura energía. Las teorías de Albert Einstein afirman que nosotros somos energía y materia. La materia es energía condensada y la energía es la materia en forma radiante, o sea que somos una sola cosa.
La energía de nuestro cuerpo nace del sistema nervioso central que emite corrientes eléctricas y cibernéticas que van por todo el cuerpo. Esta energía se agrupa en ciertos lugares o vórtices, que tienen que ver con los plexos son los vórtices magnos, antiguamente las gente le llamaba chakras. Después de los estudios científicos con la medición del bioplasma, se pudo constatar las frecuencia con la que giran estos vórtices, ya sean a la izquierda o derecha. Ellos forman a nuestro alrededor un campo electromagnético, que se conoce como aura.
Para Gligo, esta ciencia tiene aplicaciones en todas las clases de medicina, halópata u homeópata, psiquiatría y los problemas inherentes en el ser humano. Sin energía no podemos hacer absolutamente nada, ni siquiera vivir, pues no se pueden producir los procesos internos dentro de las células, ninguna actividad biológicas.
En un congreso de biopsicoenergética celebrado recientemente en nuestro país y avalado por el Ministerio de Salud, La Caja de Seguro Social y la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá, los expertos hablaron de la forma de detectar esta energía. La energía es detectada de varias maneras, hay un sistema Bimet que es lo último que existe, en el que se miden los meridianos y vórtices de energía con un programa muy sofisticado que supera el sistema anterior que se utilizó en el transbordador MIR. Con este programa los especialistas pueden ver el estado de los vórtices de energía en los que se debe actuar con estimuladores bioelectromagnéticos. Esta tecnología permite ver los meridianos de energía bloqueados. "Cuando el sistema se bloquea entonces tenemos problemas, ni siquiera las medicinas pueden ayudar", manifestó la Dra. Gligo. En caso de bloqueos severos se desbloquea "barriendo" el exceso de electrones, para hacer un cambio de la energía.
Estos bloqueos de energía tienen incidencia directa en los órganos que afecta, por ejemplo la pineal que sería afectada si el vórtice coronario estuviera bloqueado o la hipófisis, si el vórtice hipofisiario estuviere bloqueado.
El vórtice laríngeo es un vórtice especial, por él se hace la catarsis, por allí sale todo el sistema de dragado de energía. Cuando este vórtice se bloquea, el individuo se siente muy mal porque no puede deshacerse de la energía que ya ha sido gastada.
Los problemas del corazón se dan a consecuencia de bloqueo en el vórtice cardíaco. El vórtice plénico tiene que ver con bazo y el páncreas, es un vórtice astral que trabaja en otro plano. El vórtice plexo solar tiene que ver con toda la parte digestiva; el sexual se relaciona como su nombre lo indica, con todos los problemas sexuales de eyaculación precoz e impotencia, entre otros males. Muchos pacientes llegan al consultorio de la Dra. Gligo diciendo que los urólogos le dicen que no tiene nada, pero su problema continúa. Entonces ella le desbloquea sacando la cantidad de energía que tiene esa parte del vórtice.
Los instrumentos que utiliza están calibrados para emitir fotones en diferentes frecuencias, rangos e intensidad de ondas. Se tiene que saber qué frecuencia se debe utilizar para liberar al paciente de esa cantidad de electrones. Los especialistas en biopsicoenergética trabajan también con láser, agujas de acupuntura, moxibustión (aplicar calor en las agujas con las moxas que son cigarros encendidos), otros tratamientos se hacen dentro del cerebro.
La función de los vórtices es mantener al cuerpo con energía, nosotros recibimos toda la energía del universo, sin darnos cuenta. Es un intercambio iónico, otro tipo de energía es la que se extrae de la mitocondria que se obtiene a través de la alimentación. Las recomendaciones alimentarias para nuestro sistema energético es el balance. Consumir proteína, carbohidratos y muchos vegetales, granos y frutas, invirtiendo la pirámide de los alimentos. Evitemos las carnes rojas, que está comprobado que da cáncer, comer más pescado y pollo sin grasa.
Es importantísimo también cambiar los pensamientos, porque de ellos nacen las emociones, que nos llevan a tener una serie de enfermedades, porque los somatizamos. De hecho, según Gligo el 85% de las enfermadades son somáticas, porque no podemos manejar las emociones. Los problemas comienzan en la parte psicológica con estrés, ansiedad y depresión, rebotando en la parte energética en el cuerpo que se llama bioplasma, en el cuerpo que componen los vórtices, meridianos, posteriormente la energía no puede entrar a los órganos y se bloquea, al no poder fluir a los órganos, estos se van atrofiando sin su alimento de energía y sin energía nos vamos a morir.
"La medicina debe ser aplicada en forma holística, porque nosotros somos un todo; no podemos aplicar una medicina porque sí, tenemos que buscar la causa del problema, para poder hacer una mejor medicina. Es necesario que el hombre tome conciencia de que es un ser bioelectromagnético y espiritual", dijo para concluir la Dra. Nélyda Gligo.