Bulerías ha acumulado un total de nueve Discos de Platino, y está a menos de 100 mil de conseguir el Disco de Diamante, algo que muy pocos latinos han logrado. Cuando mi soledad se cubre de algas
y me arroja a los pies de mi mismo,
como una cáscara de canto,
regreso siempre a tu última mirada,
la que calcó la forma siniestra de aquel árbol en medio,
de tu espacio
y me acompaño de tu muerte
para estar contigo, con tu voz de hielo. Entonces, sólo entonces,
porque estoy a tu lado sin saberlo,
cuando tus brazos luchan como molinos locos,
cuando la muerte viene brincando entre las hojas,
cuando el minuto queda sin resuellos,
cuando la vida salta como un títere de trapo,
cuando el paisaje bebe tu inteligencia rota
y recoge la ruina de tu cuerpo,
porque estoy a tu lado sin poder ayudarte,
sin poder ni siquiera a ti decirlo,
siento que mi garganta crecen
las palabras que nunca alcanzaron tus labios.
("Adán liberado")
como ese mar sin algas y sin labios,
playa sin olas donde apenas
camina un perro husmeando conchas
bajo el opaco viento del crepúsculo. Muerto sin nacer, pétalo de azúcar,
truncada fuente de cabello y sangre,
molécula de llanto y de sollozo
que amasaron mis labios en la aurora de tu madre posible,
flecha de canto y fuego
que aún lastima mi corazón sin espejismos. Si te hubiera arrancado de tu cárcel de espumas
dejando que tu joven sonrisa de amapolas
corriera libremente con la azul vitalidad de las venas
alegres,
tu lengua, fresca llama de cerezas,
adornaría mis palabras manchadas de amargura.
ni en mi perfil de leñador de estrellas y de niños,
y así, tu queja apolismada y sin eco de pájaros
cayó al abismo del minuto muerto,
como una lluvia anónima
sobre mis labios de ventosas ebrias.
Pobre hijo de merengue y sal, llamando con tu voz de
trapo
del barandal de nubes de la noche
donde el turno, tal vez, te fue negado para siempre,
de separar los dulces rizos del sexo de tu madre
para mirar con ojos lácteos al mundo cara a cara. Por eso
quiero que estas palabras mías
calen sobre tu amargo resentimiento
de abandonada esperma
como un puñado de fragancias lilas
sobre tu mundo de silencios y alas.
("Adán liberado")