La música y el ritmo del afamado salsero panameño Rubén Blades iluminó la principal plaza pública de la ciudad de México al ofrecer un recital al aire libre que puso a bailar a más de 60,000 mexicanos que abarrotaron el lugar. El concierto fue el broche de oro para cerrar las presentaciones que Blades ofreció en la capital mexicana y también fue el evento magno de las celebraciones del Día de la Democracia, declarado por primera vez para el 6 de julio de este año, en recuerdo de la primera elección democrática del jefe del gobierno local.
Vestido con pantalones negros, camisa gris, un sombrero y gafas obscuras, Blades, acompañado por la banda de músicos latinoamericanos "La Constelación", comenzó su concierto denominado "Pónle salsa a la esperanza", en alusión al nombre que el izquierdista gobierno local ha dado a la urbe, es decir, "México, la ciudad de la esperanza".
Rodeado por las coloniales construcciones que caracterizan a la plaza, llamada Zócalo, el ex candidato a la presidencia de Panamá en 1994 deleitó a sus seguidores con una mezcla de sus éxitos de antaño y cortes de su nueva producción discográfica "Tiempos", con la que obtuvo su más reciente Grammy.
La multitud se abalanzó hacia el escenario para poder ver lo mejor posible al músico, pero también agitó sus caderas por más de tres horas, con lo que Blades ofreció su más largo recital, que incluyó temas como "Pablo Pueblo" y "Juan Pachanga".
Blades no sólo mostró que podía cantar y agitar rítmicamente sus maracas, sino que también se dio tiempo para firmar algunos autógrafos a su paso por el escenario. "Cuánto control, cuánto amor tiene que haber en una casa", coreaban los entusiastas fanáticos con Blades el solicitado tema "Amor y control", uno del repertorio de 25 temas.