Un blanqueamiento dental no es un tratamiento para tomar a la ligera y en los últimos tiempos han proliferado todo tipo de procedimientos que prometen una sonrisa blanca y bonita, pero que no hablan de los posibles riesgos que corre la boca si no se hace con garantía. Es importante tener en cuenta que estos tratamientos sean inocuos y que minimicen los efectos secundarios.
Los peligros de un tratamiento no controlado pasan desde una sensibilidad extrema, el desgaste o pérdida de esmalte. Puede provocar dolores increíbles si se pone sobre un diente que tiene una caries.
Las recetas caseras como el limón pueden resultar a corto plazo, sin embargo, los expertos recomiendan atención médica inmediata para el blanqueamiento.