“Gracias por el recuerdo”, dicen amigos y admiradores de Bob Hope, un comediante elogiado como un ícono cultural y uno de los más grandes artistas del siglo pasado.
Hope, que murió el domingo en la noche en su casa de California, nació en Inglaterra hace 100 años, pero se convirtió en el comediante símbolo de Estados Unidos, satirizando a presidentes, estrellas de cine y a él mismo con sus chistes en una carrera que abarcó siete décadas.
“En realidad, creo que fue por amplio margen el comediante más brillante que ha existido. Cualquier comediante que supiera sobre la comedia tenía que admitir que fue el más grande comediante de todos los tiempos”, dijo Jackie Mason en una entrevista por teléfono desde Detroit.
Woody Allen, que ha reconocido la influencia de Hope durante mucho tiempo en su comedia, dijo: “Es difícil para mí imaginar un mundo sin Bob Hope en él. Es como una parte orgánica del mundo”.
Peter Bardazzi, director estudios de medios de la universidad de Nueva York, dijo que Hope fue único en la historia cultural de Estados Unidos.
“Bob Hope no fue grande históricamente como artista, sino que cuando miramos hacia atrás en el siglo 20 y miramos el entretenimiento puro, la figura más grande es Hope”, dijo Bardazzi.