El artista caribeño con rasgos caucásicos, hijo de madre dominicana y padre americano, sustenta con su puesta titulada "Obra Reciente" en Mateo Sariel, que en el arte todo se vale.
Graduado de la Escuela de Bellas Artes de República Dominicana, actualmente es residente de la Gran Manzana. Ellis comentó que está siempre en la búsqueda de la satis facción que no puede decir con palabras, pero puede reflejar a través de su trabajo sobre el lienzo.
Su composición tiene fuerza en las múltiples rayas que traza en sus dibujos, que se contradicen entre los esbozos que se asemejan a sus dibujos infantiles, contra los bocetos detallados y los pequeños lapsos de espacios coloridos con pinturas muy ceñidos a sus modelos reales.
Sobre este particular “collage” sobre una misma superficie, en la que también se pueden ver lienzos que simulan a una hoja de rayas, Gerard argumentó que él siempre ha sentido una “relación íntima” con el soporte con rayas. Le remonta a sus inicios como dibujante s de figuras ingenuas e infantiles.
A Ellis siempre le ha gustado el compás que el arte contemporáneo ofrece.
Como artista, se solidariza con la famosa expresión de uno de los gestores del cubismo como lo fue Pablo Picasso, quien afirmaba que para aprender a dibujar primero se debía saber desdibujar.
Sólo que Ellis no se quedó en el desdibujo. Lo alterna en su lienzo con pinturas coloridas de animales como el de elefantes, búhos y de un can en particular.
“Me llamaron la atención unas fotos que me envió una amiga donde salía este perro tierno con un lado oscuro”, dijo el artista. Razón por la que se ve este perro en serie de cuadros, en los que lo parten en dos con trazos que lo mutilan.
Los detalles minuciosos parecen competir con la candidez de las pinturas y trazos infantiles.
¿Qué pesará más: la creatividad ingenua de un niño o la complejidad de un adulto que se rige por la perfección? Parece ser el trasfondo de la muestra.